Final de primavera, comienzos del verano… 26 de junio de 2021 ¡qué hermoso día para morirse!. Pero, ¡qué es la muerte?. Que poco y cuánto encierra esta palabra en el diccionario: “Destrucción, aniquilamiento, ruina… Cesación o término de la vida”.
Amigo Juventino Tejera Sánchez-Mateos, amabas la vida aunque necesitabas una moto eléctrica por un montón de achaques, goteras, desgastes y la maldita enfermedad que te hacía necesitar la diálisis de cuatro horas aferrado a una máquina para seguir viviendo.

Cuando llegábamos los demás amigos al panete: Bernardo, Vicentín, Ambrosio, Pelegrín, Fulgencio, Alfredo y Andrés, allí estabas esperando, a veces con la tensión por los suelos y las defensas disminuidas, aunque gracias a las atenciones de la bodeguilla de Angora te reponías.
Juventino era un hombre mayor, jubilado como profesor, inteligente, serio, educado, recto, amable… ¡qué orgulloso estaba de tener amigos!.
Alcázar acaba de perder un hijo que amaba su ciudad y el resto de La Mancha, vivía intensamente transmitiendo luz, caballerosidad, amistad y sabiduría. Amigo de sus amigos, cariñoso, agradecido, desprendido, todo bondad y sencillez.
La vida está hecha de pequeños trocitos de placer, pero también de enormes trozos de angustia, sufrimiento, dolor y muerte, como ahora estamos viviendo la familia y los muchos amigos.
¡Ha muerto un manchego! ¡Ha muerto un profesor alcazareño!
No es fácil encontrar las palabras adecuadas cuando hablas de un amigo. Quedas destrozado por el dolor y los renglones se desdibujan por el filtro de las lágrimas.
Quiero, amigo Juventino, expresarte con estas pocas líneas el orgullo que siento de ser tu amigo y hacer pública la pena que siento al perderte, y desearte que entres por la Puerta sin Puerta del Cielo como tu te mereces. Que Dios te acoja en su seno.
Los cipreses apuntando hacia el cielo te esperan para guiarte por la senda recta hacia Dios.
Los que quedamos aquí queremos imitarte en tu talante abierto y tolerante, tu entrega, tu capacidad de sacrificio y honestidad. Te puedo asegurar que eres una gran pérdida para todos, que lloraremos tu ausencia y siempre nos acordaremos de ti. Se ha muerto para que lo amemos más.
¡Que Dios te acoja en su Reino!