El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Humanidades 2021 ha sido concedido al físico e historiador de la ciencia Gerald Holton "por sus numerosas y seminales contribuciones a la historia de la ciencia de los siglos XIX y XX, en las que ha mostrado una sensibilidad especial a los contextos culturales, filosóficos, sociológicos y de diferencias de género", según consta en el acta del jurado del que forma parte el también físico e historiador de la ciencia, José Manuel Sánchez Ron, de quien presupongo procede tan meritoria y acertada propuesta como corresponde a quien participa de los ámbitos de trabajo y estudio del eminente profesor de la Universidad de Harvard. Conocer la contribución de Holton a la historia de la ciencia, y de la física en particular, es imprescindible para cuantos se dedican, o lo pretendan, a desenvolverse en ese terreno. En el ciclo Conferencias Magistrales (2006) de la Fundación BBVA intervino sobre El arte de la imaginación científica. Asunto al que dedicó trabajos como: The Scientific Imagination: Case Studies (1978) y el traducido Einstein, historia y otras pasiones (Taurus, 1998) donde analiza los “experimentos mentales” a que Einstein recurría para visualizar los fenómenos que llamaban su atención antes de proceder a la formalización conceptual y matemática que los describiera.
Holton nació en Berlín (23/5/1922) en el seno de una familia judía natural de Austria. Su padre era abogado especializado en derecho internacional y su madre fisioterapeuta. El acoso del fascismo les obligó a volver a Viena y en 1938 a Inglaterra donde Holton se graduó como ingeniero electricista. Establecidos definitivamente en Estados Unidos en 1940, se gradúa en Artes y en 1947 se doctora en física dirigido por el reciente Nobel (1946) P. W. Bridgman con una tesis sobre la estructura de la materia sometida a altas presiones. A partir de entonces emprende su carrera profesional en Harvard como profesor e investigador que lo mantiene activo hasta hoy como profesor emérito. Para quienes estén interesados, pueden consultar un preciso resumen de su actividad académica, proyección internacional, premios, reconocimientos y publicaciones más destacadas en https://www.physics.harvard.edu/people/facpages/holton.
A lo largo de su dilatada y provechosa vida, Holton ha mostrado especial interés en la enseñanza de la física, su historia y filosofía. En 1952 publica Introduction to Concepts and theories in physical science, cuya 2ª edición (1973) revisada y ampliada por Stephen Brush se publicó en español en 1976. Y una tercera edición (2001), a cargo de ambos autores, “extensamente revisada”, con el nuevo título Physics, the Human Adventure. From Copernicus to Einstein and Beyond complementado con la web www.ipst.umd.edu/Faculty/brush/phisicsbibliography.htm incluyendo abundante información y soluciones a los problemas numéricos planteados en el texto. En 1958, Holton, en colaboración con Duane Roller con quien trabajó bajo la dirección de James Bryan Conant (1893-1978), pionero en la incorporación de la historia de la ciencia a la formación científica de la ciudadanía, publican Foundations of Modern Physical Science (1963, en español). Conant impulsó desde la Universidad de Harvard la formación en y sobre la ciencia para conocerla, apreciarla y establecer valoraciones consecuentes sobre el papel - para bien y para mal- que desempeña en el desarrollo de los pueblos. Editor de la publicación Harvard Case Histories in Experimental Science (1948), escribe en el prólogo: “Este libro está interesado principalmente en un problema pedagógico simple, pero difícil. Me propongo afrontar el siguiente objetivo: cómo poder dar en nuestros centros docentes un buen conocimiento de la ciencia a los graduados que en el futuro sean abogados, escritores, políticos, administradores públicos y oficinistas”. En esta dirección orienta Holton, junto a Jim Rutherford y Fletcher Watson, con el patrocinio de la National Science Foundation, el Harvard Project Physics (1970) –después redenominado Project Physics Course, sin más cambios que el nombre - que alcanzó una amplia difusión internacional. Puede consultarse en https://archive.org/details/projectphysicscollection.
El interés por la incorporación de la historia de la ciencia a la educación humanística y científica de la ciudadanía se apoyaba en aportaciones formativas como las siguientes:
- Poder de la ciencia: Implicaciones sociales en los ámbitos económicos, religiosos, políticos, laborales, educativos, ambientales, sanitarios…
- Diversidad en las visiones del mundo.
- Métodos sucesivos de acercamiento al conocimiento de la naturaleza.
- Influencias ideológicas y su repercusión en la investigación científica.
- Modificaciones del sentido de la realidad a lo largo del tiempo: apariencias engañosas pero útiles.
- Transitoriedad de lo considerado “perfecto” como el movimiento circular uniforme, el movimiento rectilíneo, el mundo lunar de los antiguos o el determinismo causa-efecto.
- Contribuciones relevantes de quienes suelen ser ignorados o tenidos como secundarios.
- Incorporación de recursos externos a la ciencia (lingüísticos, artísticos, geográficos, filosóficos, étnicos…) para la descripción y explicación de los fenómenos naturales.
- Valoración de lo desechado a lo largo del tiempo.
- Momentos críticos de las teorías científicas.
- Reciprocidad ciencia-técnica.
- Valor formativo de las controversias: reconocimiento de las discrepancias y aprendizajes derivados.
- Recorrido desde la observación al establecimiento de principios y teorías.
12. Tardanza en la incorporación de las novedades científicas a los libros de texto.
- Detección de errores, a veces, seculares en textos y otras publicaciones científicas.
- Valorar en su tiempo, recursos y circunstancias los hallazgos científicos.
- Consecuencias perversas y catastróficas del uso indebido de los hallazgos científicos.
- Falsedades y manipulación de resultados de la investigación científica.
- Anacronismos que tergiversan la pertinencia en el tiempo de objetivos experimentales.
- Reconocimiento de la condición humana en la vida de los científicos.
- Significado de la ciencia en la evolución de la humanidad.
Holton, en “The Project Physics, Then and Now” (Science & Education, 12, 779-786, 2003) empieza advirtiendo al requerimiento para hacer balance de su proyecto: “Lo hago con mucho gusto, pero debo advertirles que es la historia de una montaña rusa que sube, baja y vuelve a subir”. Y hecho el recorrido por los avatares de toda índole –económicos, políticos, educativos, profesorales - a que hubieron de enfrentarse, termina con la esperanza de su continuidad en este nuevo siglo: “En definitiva, volverá a quedar abierta una opción para quienes se preocupan por un enfoque humanista e histórico de la ciencia. Se completará un gran círculo, que abarcará exactamente cuatro décadas, desde el primer borrador en 1962, a lo largo del trabajo oneroso pero satisfactorio realizado a lo largo de los años de desarrollo del Project Physics, atravesados el hundimiento y abatimiento a principios de la década de 1980, y ahora con el nuevo Phoenix, listo para levantarse”. De ese “nuevo Phoenix” han surgido aportaciones de las que reseño aquellas vividas más de cerca y en las que se ha recurrido, a veces como mentor, a Gerald Holton:
1. Pavia Project Physics
Hipertexto Multimedia diseñado por el Grupo de Investigación sobre Historia de la Física y Enseñanza de la Física de la Universidad de Pavía (Italia) dirigido por el profesor Fabio Bevilacqua. Trabajos de investigación realizados en el Departamento de Física “A.Volta” de la Universidad de Pavía y en el Centro de Cultura Científica “A.Volta” de Como. Mantuve colaboración durante los años 90.
2. Interdivisional Group on the History of Physics of the European Physical Society que con periodicidad casi bianual, a partir de 1983, viene celebrando encuentros entre los que cabe mencionar el organizado en Madrid (1992) a partir del cual se inició la publicación de la revista Science & Education. Mantiene colaboraciones con el International History, Philosophy and Science Teaching Group creado en 1989. Miembros de ambos grupos (Bevilacqua, Matthews, Slezac, Sebesta, Gandolfi, Nott, Peynson, Sakkopoulos…) han participado en las Escuelas de Verano de El Escorial y otras encuentros promovidos por la Universidad Complutense, así como en el 250 aniversario de la pila de Volta en 1999 en Pavía y Como, donde compartí la satisfacción de recibir la medalla conmemorativa del descubrimiento que abrió el camino al triunfo de la electricidad.
3. Grupo de investigación formado en 2004 entre profesores e investigadores de las Universidades de Atenas, Tesalónica, Pavía, Oldenburgo y Complutense para desarrollar el proyecto europeo The MAP prOject: A teacher training program based on Science Education and History of Science.
4. Science & Education. Contributions from History, Philosophy and Sociology of Science and Education. Iniciada en 1992 editada por el profesor Michael R. Matthews de la Universidad New South Wales (Australia). Sigue publicándose en edición digital y tuve la oportunidad de compartir tareas con Stephen Brush como miembros del comité editorial, y publicar: “Science in quarantine: Academic Physics in Spain (1750-1900), 1998; “ ´Weighing’ the Earth: a Newtonian Test and the Origin of an Anachronism”, 2001. Y, en colaboración, “Defending Constructivism in Science Education”, 2002.
5. La Fundación Donostia International Physics Center (DIPC), se sumó en el Año Mundial de la Física, 2005, a las conmemoraciones en San Sebastián del centenario del Annus Mirabilis de Albert Einstein, que contó con la participación de Holton. En 1905, el entonces, un desconocido funcionario de patentes en Berna, publicó cinco trabajos que cambiarían el curso de la física, de la ciencia, y de la humanidad. El DIPC presidido por el físico Pedro Etxenique, centrado básicamente en la investigación en física de materiales, promueve periódicamente actividades relativas al humanismo científico. Baste como muestra la web “Albert Einstein. Annus Mirabilis. 2005”, elaborada por los físicos Alberto Galindo (galardonado este año 2021 con el premio del Bicentenario del Ateneo de Madrid a su trayectoria científica), Unai Ugalde y yo mismo que puede consultarse en http://dipc.ehu.es y http://dipc.ehu.es/digitalak/orriak/castellano/intro.html
Conocí a Holton en Hamburgo, donde junto con el ya fallecido Jaume Llosa, entonces director del Servicio de Publicaciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, participamos en el XVIIIth Congress History of Science (agosto,1989) con la ponencia “José Rodríguez Carracido: Spanish scientist, teacher and politician”. Holton estaba sentado en la escalera comiéndose una manzana, me acerqué a él y me presenté como maestro de escuela y professor de física. Amable y complaciente con mi deficiente manejo del inglés, entendía algo de español, manifestó su admiración por los maestros. Yo sabía que era buen conocedor del Quijote, del que me dio detalles muy precisos cuando le dije que era de un pueblo manchego, Alcázar de San Juan, al que tenemos por cuna de Cervantes y no Alcalá de Henares como reza en las historias. Aunque sorprendido, noté que la noticia hizo poca mella en sus convicciones y saberes cervantinos.
Volví a coincidir con él en Denver (Colorado) en la Sixth International History, Philosophy & Science Teaching Conference (november, 2001), donde intervine con la ponencia “The Universal Gravitation: A didactical and historical approach”. Tuve la oportunidad única de comentar con él, con algo más de soltura idiomática, la anacrónica atribución a Henry Cavendish de la medida experimental de G, constante de la gravitación universal, refiriéndose a los resultados experimentales publicados en 1798, donde curiosamente no aparece G. Midió la densidad de la Tierra. La primera medida experimental de G fue hecha muchos años despues (años 70 de 1800) por A. Cornu y J. Baille en la Escuela Politecnica de Paris cuando se daban las condiciones conceptuales físicas y matemáticas precisas para acometer esa medición. Holton tenía noticia de este anacronismo porque fue evaluador del citado artículo - “ ´Weighing’ the Earth: a Newtonian Test and the Origin of an Anachronism”- publicado en Science & Education meses antes del encuentro en Denver. Fue muy alentador y estimulante escuchar la favorable opinion de tan ilustre historiador de la ciencia.
Este apresurado recorrido nos muestra el afán de unos pocos por humanizar la enseñanza de las ciencias, sacando estas disciplinas de la perversa disyuntiva: ¿de ciencias o de letras? Si exiguos son los saberes culturales tradicionalmente asociados con el mundo de las letras, los relativos al mundo de las ciencias rozan el analfabetismo.
Si las reformas educativas no profundizan en la adquisición de sensibilidad cultural, apetencia de saber, disfrute con el conocimiento, y siguen llenando las aulas de contenidos para examinarse - aprendizajes de usar y tirar - la ciudadanía estará cada vez más alejada de la práctica diferencial del resto de seres vivos, que si mantienen vivas sus conductas ancestrales, reduciendo lamentablemente las capacidades de pensar, conversar, discutir, escuchar, escribir, imaginar y cuantas acciones propias del género humano permiten avanzar en las mejoras de la vida individual y colectiva, y ahora, más necesario que nunca, en el sostenimiento medioambiental tan peligrosamente acechado por conductas irresponsables y destructivas consecuencia de la ignorancia reinante, como las denunciadas por el prestigioso naturalista, ya nonagenario, David Attenborough en Una vida en nuestro planeta (Crítica, 2021) que debería ser de lectura obligada en escuelas, institutos y universidades.
La formación humanística, en el significado propalado por Holton, por sus predecesores y epígonos convencidos de la riqueza formativa de una “ciencia para todos” como dotación necesaria para la formación integral de la persona, es un recurso que ayuda a erradicar la barbarie de la autocomplacencia, el divismo de quienes enquistados en sus nichos de un presunto poder pontifican a diestro y siniestro, a desenmascarar a los “maestros Quiñones que sin saber leer dan lecciones” tan proliferantes en las últimas décadas. Hay que trabajar para que la cultura de “todo a cien” sea desmantelada por la cultura de los saberes auténticos que nos muestren con dominio, honradez, generosidad, compromiso y sin tapujos la cara real del mundo que estamos configurando desde todos los ámbitos que protagoniza la especie humana. Y procurar el bienestar de las gentes. Esta era, y sigue siendo, la aspiración de nuestro premiado, Gerald Holton. Aprendamos con él. Enhorabuena.