Aforismos, Greguerías y otras escrituras. ¡Este mes no cobras!

Por Raimundo Escribano

Es la frase que cierto personaje de una serie de TV le espeta a menudo al poco eficiente conserje de la urbanización. Frase que quizá habría que aplicar a esos políticos de los que no se conoce ni su cara ni su gestión; también a esos políticos termitas y visionarios que desde el cargo se dedican a horadar los cimientos del Estado y, por supuesto, a esos que cuando hay reuniones para tratar asuntos de interés general se escaquean porque sus intereses son otros.

A toda esa clase política habría que hacer seguimiento, y si persisten en sus actitudes repetirles siempre que sea necesario aquello de ¡Otro mes que no cobras! (Lo malo es que siempre hay quien cobra por adelantado).

Subrepticioso: Individuo que cree que le va a caer encima una maceta o un electricista si pasa por debajo de una escalera.

Mendicamento: Pócima que se administra a los mendigos enfermos sin leerles detenidamente el prospecto y sin consultar al farmacéutico.

El soberbio piensa que nadie vale dos reales; y que el único que vale un real y medio, es él.

Bañícola: Habitador de los mares, ríos y piscinas, sobre todo en la temporada estival.

Turbiunales: Los que a veces dictan sentencias que se dan de coscorrones con el sentido común.

Hay gente que tiene mal vino pero yo procuro tenerlo de una buena bodega, manchega, por más señas.

Menoscabo: En el escalafón militar menos que cabo solo queda el sorche raso, el que barre el cuartel y limpia las letrinas.

No me mola el autobombo, pero mi comentario de días pasados sobre los conflictos que se evitarían si cada político pagara de su bolsillo el coste de sus aventuras y ensoñaciones parece que lo comparte bastante gente. Y es que la pela es la pela.

Mi amigo el poeta de campanario sigue contando con el favor de las musas y en estos días agosteños envía este poema, que titula “De tierra adentro” con el que quiere desear a todos un feliz verano.

Si me muero junto al mar

no me dejéis en él. Quiero

que me lleven a mi tierra

 y me entierren en mi pueblo.

Amo el mar, amo sus olas

su quietud y su silencio.

Amo la arena y el sol

y las gaviotas y el viento.

Amo el azul que refleja

el color azul del cielo.

Pero llevadme a La Mancha

que yo soy de tierra adentro.

 

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