Nos decían “Duérmete, niño, que viene el coco”, sin detallar si lo que venía era el estreptococo, el estafilococo, el meningococo, etc. La fórmula, hoy, sería “Duérmete, niño, que viene el virus”.
Gotícula: Palabra que no existe en el idioma español. Traducida del portugués, forma parte de la salivilla que expulsamos al toser o al hablar, que puede transmitir el virus si el de enfrente no lleva mascarilla.
Oído al ministro de Ciencia explicando a los niños la forma de calzarse una mascarilla: “es fácil: lo de arriba, para arriba, y lo de fuera, para afuera”.
Viruslencia: Intensidad con la que ataca el coronavirus.
Monitorizar, para minimizarlas, las críticas a la gestión del gobierno por parte de cualquier poder fáctico es, sencillamente, cargarse la libertad de opinión y la libertad de crítica.
El Coronavirus, que debería servir para unir a los españoles, resulta que nos mantiene más alejados que nunca (a 2 metros de “distancia social” unos de otros).
Autoridades compitentes: Las que compiten y se enfrentan entre sí; por ej. los miembros del gobierno sobre distintas cuestiones.
Con tanto gel hidroalcohólico –con, o sin aloe vera– vamos a terminar hidroalcohólicos perdidos.
Melalcoholía: Apagón vital o pájara sentimental que suele acometer al gremio de celebrantes después de haber abusado del “cumpleaños feliz”, y todo lo que lleva aparejado.
Oído en algún sitio: No se puede apagar un hotel como se apaga un ordenador.
Zoonosis: Proceso mediante el cual se transmite una enfermedad de unos animales a otros, y de animales al hombre (y a la mujer, para que no se me enfaden las feministas).
Pura matemática: Ese cliente que se hizo famoso por acaparar 4.500 rollos de papel higiénico que ahora no puede vender, tiene: 4500 rollos a 40 metros cada rollo, son 180.000 metros. Suponiendo que emplee medio metro por deposición, me salen 360000 visitas al váter. Traducido a años, son 986. No se los acaban él ni sus veinte primeras generaciones futuras.
A esos “analfabetos ilustrados” que van pontificando por teles y radios sobre temas de los que no tienen idea, y en cada intervención hacen alarde de su ignorancia, pido que en lugar de mascarilla se les suministre un bozal.
Los del ministerio de Sanidad pretenden que nos creamos unas cifras de infectados y fallecidos que ellos no se creen.
Cada vez se extiende más el lenguaje sexista (nosotros y nosotras; ellos y ellas; estos y estas; todos y todas) obviando el masculino inclusivo tradicional. En Madrid acabaremos colocando el rótulo que algun@s sueñan: “Congreso de los diputados y de las diputadas”, que daría la vuelta completa al edificio de los leones.
Esta pandemia ha venido a cambiar el concepto de vivienda. A partir de ahora, los arquitectos proyectarán casas-confinatorios con largos pasillos para correr por ellos, con árboles y flores pintados en las paredes, una habitación “leonera” para guardar los objetos más inverosímiles, y un altillo con muchos metros cuadrados para almacenar una buena provisión de papel higiénico.