Para conocer las cifras reales de la pandemia en nuestro país se multiplica la base* por la hartura.
base*= 47.000.000 de habitantes.
Metamorfases: Pasar de una fase a otra las comunidades autónomas, con marcha atrás en algunos casos.
Los franceses llaman al sueño la petit mort.
Whitman, que gustaba de contemplar puestas de sol, habría quedado tan impresionado como Ricardo de la Cierva dijo estarlo ante una puesta de sol en La Mancha.
Gobierno dividido: Más pronto que tarde los votantes le pasarán fractura.
Cada vez se hace más cuesta arriba a las familias hacer frente a las hipotecas. Algunas parece que se firmaron hasta el fin de los tiempos.
Es raro que a estas alturas de la legislatura, el partido –sí, ése–no haya reivindicado un Ministerio de Bienestar Sexual que atienda las necesidades y carencias de los/las españolitos/as en ese terreno.
Frente a otros virus como el de la influenza de la gripe, el flavivirus de la fiebre del Nilo Occidental, el VIH o cualquier otro que pudiera aparecer, es al coronavirus, con más de 28 millones de contagiados al que le corresponde el, en este caso deshonroso título de la denominación de origen.
En aquel despacho de paredes forradas de madera me sentí perdido en medio de un bosque de emberos.
Con la mascarilla obligatoria todos hemos pasado a ser rehenes del gran secuestrador Covid-19.
“El secreto para vivir feliz con la persona amada es no intentar cambiarla”. (Autor anónimo; según Pascal Sevran la frase figuraba en las bolsitas de azúcar de un café de Barcelona).
Metamorfrases: Donde dije digo, digo diego.
Pamemia: Según los negacionistas todo lo relativo al coronavirus –incluidos los muchos miles de muertos– se ha exagerado y se le da una importancia que no tiene. ¿Es que ni de refilón les ha afectado?
España, país de cerdos: Somos el tercer país –detrás de China y los Estados Unidos– en cría de cerdos, con más de 31 millones de ejemplares, la mayoría de raza ibérica (pelo negro o rojo). Se ha dado a conocer este dato con motivo de un foco de peste porcina localizado en Alemania que de no atajarse pronto podría suponer la próxima epidemia.
En la fiesta pro virus, los camareros levantaban las bandejas hasta la altura de los cuellos de los invitados, como si de un momento a otro fueran a empezar a cortar cabezas.