AFORISMOS, GREGUERÍAS Y OTRAS ESCRITURAS.

Coronavirus, erre que erre

Por Raimundo Escribano

El coronavirus se ha convertido en el okupa de nuestras vidas, condicionándolas a su antojo.

Brótica: Ciencia que estudia los brotes de coronavirus.

Rebrótica: Ciencia que estudia los rebrotes.

Brotesco: Brote solitario de coronavirus que aparece donde y cuando menos se espera haciendo el ridículo de tan a destiempo.

Clariñete: Instrumento musical muy cariñoso y dulce; tanto, que su dueño no se lo quita de la  boca.

Asientomático: Sillón que se ajusta automáticamente al cuerpo del que se sienta en él, siempre que no presente síntomas de Covid-19.

Si alguien no se conmueve con la música es que está roto por dentro.

Suciedáneo: Cualquier sustancia que guarde semejanza con la porquería en abstracto.

Esperanza de vida: Hasta los 60 ó 70 años nos afanamos en conseguir cosas. A partir de esas edades ya las tenemos en calidad de préstamo, con obligación de devolverlas a fecha fija.

Orillana, Francisco de: Descubridor de Amazon(as) que está enterrado en una de las orillas de ese río, pero ¿en cuál?

Cabalgando una sangre te nacieron. O sea, lo de siempre, lo normal.

Hay que estar a las duras y a las más duras.

Soy lo que he leído (nunca se lee bastante) y poco más.

En Madrid es obligatorio madridcular los coches antes de estrenarlos.

Ablatibio: Sexto caso de la declinación latina. Si llega el caso, poner verde a alguien.

Chicos, Chicas, jóvenos, jóvenes y jóvenas: Calzaos bien la mascarilla, guardad la distancia de seguridad, olvidad el botellón y celebrad los triunfos de vuestro equipo con la familia , ¡ o volverá CONFINATOR !

Recursar: Recusar a alguien y darle curso a esa recusación, todo al mismo tiempo.

Asuntomático: Problema que acaba arreglándose solo, sin que presente signos externos tal arreglo.

Hay ocasiones en las que un@ no sabe qué ponerse. Con los calores que padecemos estos dias, un@ no sabe qué quitarse.

“Yo soy yo y mi circunstancia” (Ortega y Gasset). Yo soy yo y mi impertinencia.

En el supermercado te da los buenos días a la entrada el frasco de gel hidroalcohólico y te frotas las manos de contento. Cargas el carro, y cuando empiezas a estar fresquito  sales a la calle y te caen encima, de plano, los cuarenta grados del hombre del tiempo.

Pero que nadie se soliviante ni se queje del calor. Ya llegará el invierno, echaremos de menos un poco del calor de ahora, y la mascarilla cumplirá una doble función: Servirá de tapabocas y de tapamocos.

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