Ha irrumpido con fuerza en el circo nacional una nueva tribu urbana: los cacerólidos.
Hay momentos “momentáneos” (Cantinflas dixit) en que solo se puede elegir entre lo malo y lo peor.
Enmascarillar: Esconder detrás de la mascarilla lo feo que tengamos (boca, nariz, acné, viruelas locas, etc.)
Desenmascarillar: Descubrir lo que tratábamos de esconder detrás de la mascarilla.
Espectatibias: Cuando no hay muchas posibilidades de que ocurra lo que deseamos.
Cita previa: Al nacer, alguien pide por nosotros cita previa con la muerte. Nos pasamos la vida esperando que se nos notifique el día y la hora.
Fregancia: Fregacosas que huele bien.
GÉLidos nos quedamos cuando nos dieron la noticia de lo que se nos venía encima.
Casi siempre son nuestros propios zapatos los que pisotean nuestros sueños.
Hay una realidad de la vida y una realidad de las palabras.
Cinismo: Aparte de una cualidad que “adorna” a muchos políticos, también es una afición desmedida por el cine.
La calle estaba llena de halcones y hentanas con gente haciendo sonar sus cacerolas.
Los migrantes han convertido el Mediterráneo en un mar de lágrimas.
En verano, el abanico se convierte en “la santa compaña” de mucha gente.
Peladear: Mondar alguna fruta montados en bicicleta.
Levante la mano quien sepa el número de fallecidos y de infectados al día de la fecha.
Propienso: No lo puedo remediar; me da por pensar cuando estoy solo.
División de poderes: Gobierno dividido/ jamás será creído.
Aquel escritor apartó un montón de folios del paquete por si algún día le da por escribir una obra maestra.
El hábito no hace al monje. A la monja, ¿sí?
Reflexionar: Hacer dos flexiones (abdominales o de las otras).
Muchos políticos dicen y hacen cosas contrarias antes del cargo, en el cargo y después del cargo. ¿Cuándo los tenemos que creer?
Pues eso.