LAS COSAS CLARAS

El codiciado reparto de los 140.000 millones de los Fondos Europeos

Por Joaquín Arias Abengózar

Primero las personas y el escudo social y después el rescate de las empresas con la condición de que mantengan a sus trabajadores debidamente legalizados, y en condiciones salariales y sociales dignas. (NO más Kelis en la Hostelería ni en ningún SECTOR Productivo).

Hace ya algunas semanas titulaba uno de mis artículos con el de esa preciosa canción que cantan Rozalen e Ismael Serrano “Si se callase el ruido se oiría el agua caer”.

        

Pues sigo pensando que hay demasiado ruido en la política institucional, de partidos, medios de comunicación, redes sociales, sectores económicos y empresariales, la mayoría de las veces muy interesados y programados.

        

A veces algunos se lo ponen demasiado a huevo, como por ejemplo la movida de los raperos, que aún siendo injusto el encarcelamiento por tan poca cosa, comparada con aquellos que anuncian golpes de Estado y cargarse a 26 millones de ciudadanos españoles por no entender la vida como ellos, no seré yo quien justifique el vandalismo en las calles, lo haga quien lo haga, una cosa  es manifestarse pacíficamente por cualquier causa  justa, y la libertad de expresión lo es, y otra cosa es vandalizar calles y plazas que dan razones a los que se oponen a avanzar democráticamente hacia la igualdad y la justicia social para los que menos tienen, es decir, lo primero las personas y el escudo social y la crisis tan dura como  esta pandemia mortal, que se  está cebando en personas y familias enteras cuyo presente está siendo muy duro y un  futuro cada día más incierto.

        

La mezcla de cosas tan importantes como la crisis y la pandemia que estamos sufriendo con tanta estridencia, el problema de fondo de Cataluña que no se le ve una salida fácil, la crisis y decadencia por demérito propio de la Monarquía, la corrupción política, los impresentables servicios de seguridad de las cloacas del Estado, la percepción de que la justicia no es igual para todos, los privilegios de unos a costa de los agravios y sacrificios de los más pobres y vulnerables, anteponiendo “privilegios contra derechos sociales” que darían solución a los problemas de la mayoría de la gente, es un caldo de cultivo que no se soluciona con el silencio de la denuncia clara de lo que no se debe consentir, las luchas por la justicia social, la igualdad y la libertad de expresión,  se deben conseguir de manera ejemplar como lo ha venido haciendo el Movimiento Obrero y Estudiantil de forma  digna e inteligente, frente al inmovilismo de la derecha que todavía no acaba de desprenderse  de las malas prácticas del pasado,  justificando  lo injustificable, tachando de anti sistema a quienes defienden la justicia social y la igualdad de trato y derechos a todas y todos los ciudadanos españoles, mientras  ellos están demostrando que lo único que les importa es el ansia de poder a costa de quien sea y de los que sea, como estamos viendo estos días para desprestigio de la política y el sistema democrático.

        

Hay  un refrán  que viene como anillo al dedo, y que no es otro que “a río revuelto ganancia de pescadores”, mal cálculo del momento de una parte de la izquierda más consecuente y radical, y la mezquindad de no cumplir lo pactado de la parte más moderada del gobierno, presionados por jerarcas y dinosaurios de su propio partido, el PSOE, y de los poderes económicos, mediáticos, industriales, de la Banca, y de sectores importantes de la Iglesia,  y de los poderes fácticos por todos conocidos, y por si todo esto fuese poco, por una derecha cerril no homologada después de más de 40 años de democracia al centro derecha de Europa, nos encontramos en un escenario ya clásico, que es quienes  deben pagar la factura de la crisis que estamos viviendo y quien se lleva la mayor tajada de los 140.000 millones de € que Europa va a poner en las manos del Gobierno de España. Es decir, se cambia todo, para que no cambie absolutamente nada, como en el Gato Pardo.

        

No hay que ir a estudiar a Salamanca para darse cuenta que para el reparto de ese pastel tan importante,  a los que siguen teniendo la sartén por el mango, les sobra como testigos de vista en el Gobierno de España, a los comunistas homologados de nuestros tiempos, eso se ve a distancia a pesar de tanto ruido.

Las personas a las que la crisis de la pandemia las ha tumbado como la tormenta al trigo a punto de ser cosechado, necesitan que en los Consejos de Ministros/as haya gente que luche por sus derechos contra viento y marea para que el escudo social que les saque del negro pozo donde se encuentran, sea la prioridad a tener en cuenta a la hora de planificar dónde han de ir esos 140.000 millones de €.

        

El ruido político y mediático no debería distraernos de lo fundamental, pues hay que evitar que una vez más consigan los de siempre que “sus privilegios prevalezcan ante los derechos de la clase trabajadora, pensionistas y de las personas más vulnerables de la sociedad Española”.

        

Lo siguiente debería ser reforzar los servicios públicos esenciales, rescatar aquellos que se han privatizado o externalizado, empezando por la Sanidad, y dentro de esta, apostar para que la atención a la salud mental   no siga en el vagón de cola.

        

Después la escuela y las universidades públicas, el ferrocarril, las empresas relacionadas con el transporte aéreo, marítimo, la industria nacional, los hidrocarburos, las eléctricas, la producción agrícola y ganadera, la investigación, etc.

        

Hay que dar, donde proceda, ayudas directas, a la hostelería y al resto de los sectores, pero con compromisos muy claros para los receptores de esas ayudas.

        

EÉstas tienen que tener un objetivo claro como es el  mantener y recuperar el empleo con salarios y condiciones dignas para los trabajadores de esos sectores, no se deberían dar esas ayudas sin controles y compromisos claros, pues en la hostelería y en hospedaje de hoteles se ha abusado del fraude a los trabajadores y a la hacienda pública con condiciones leoninas de sus empleados, ahí están las Kelys, muchos camareros de barra, terrazas o restaurantes, personal de cocina, etc.

        

En el resto de los sectores, del textil, calzado, comercio, transporte, reparto y en el campo y la ganadería, todos tenemos en la retina la vida de los temporeros y los invernaderos, esclavos y esclavas NO, hay que hablar claro y actuar en consecuencia, con los abusos de todo tipo.

        

Todo eso está en juego, demasiados intereses que no solo los políticos más próximos al movimiento obrero, los sindicatos de clase y los entidades sociales más progresistas y con compromiso social tenemos un reto ante nosotros, pues si nos quedamos con don Tancredo mirando al tendido, la mayoría de ese dineral, 140.000 millones de €, servirán para hacer más ricos a los que ya lo son, (los laboratorios farmacéuticos, las grandes cadenas de alimentación y distribución, la banca, las grandes cadenas mediáticas), y aquellos mayordomos del poder del dinero que se dejan comprar y corroer y luego aparecen ante la opinión pública como grandes hombres y mujeres de Estado, cuando lo que realmente son buitres que se quedan con los despojos de lo que les han servido a sus verdaderos Patronos en Bandeja de Plata, a costa del pueblo llano como hacían desde el Medievo a nuestros días y que en la mente de todos están, no hay que ser muy lumbreras para saber de quienes les estoy ablando.

Joaquín Arias Abengozar

        

Más en Opinión
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad