El Museo de la Palabra

Por Mariano Avilés (Jurista)

Quienes hemos adquirido la inquietud de apoyar todo aquello que suponga un progreso social, es un esfuerzo que merece la pena.

Tuve ocasión de conocer bien a César Egido Serrano, fallecido en el año 2020, creador de la Fundación que lleva su nombre y bajo su paraguas tiene sus actividades el “Museo de la Palabra”; un nombre que tiene valor y encanto propio; es un escaparate virtual y etéreo que nos muestra y define las cosas bellas; las palabras como el viento flotan muy cercanas a nosotros y tan solo resta escogerlas.

César Egido llevó la palabra como vía de diálogo y de paz por todo el mundo, un mensaje exportado desde nuestra tierra manchega, desde Quero, un pueblecito de la provincia de Toledo, sede del Museo.

Según indica su página web  www.fundacioncesaregidoserrano.com  “su principal objetivo es poner en valor un concepto básico: “La palabra es el vínculo entre los pueblos y el lenguaje es la estructura que nos une y nos singulariza como seres humanos”. La palabra se transforma así en la principal herramienta de la cultura, del entendimiento y de la distensión. Mientras la palabra -el diálogo- sea la prioridad en las relaciones tendentes a superar los conflictos, la violencia será algo excepcional.”.

Informativa o periodísticamente es noticia todo aquello que es poco habitual, lo raro, lo que no estamos acostumbrados a manejar, y he aquí que la palabra siendo medio común entre las personas para nuestro entendimiento, se utiliza para separar, disgregar o herir por lo que surge la noticia cuando la utilizamos en el sentido de crear vínculos y uniones.

Y añade la página web indicada: “El poder de las palabras es lo único que nos puede conducir a un entendimiento entre los pueblos, las culturas y las religiones, esto es algo que está en nuestras manos llevar a buen término, en las de todos los que actualmente componemos la sociedad civil y en las de aquellas personas que hoy tienen la responsabilidad del liderazgo de los países, esta y no otra es la herencia que debemos dejar a las próximas generaciones.”

Estas palabras entrecomilladas parecen vaticinar lo que en la actualidad tenemos entre la sociedad, entre los países…en el mundo.

El concurso de microrrelatos que periódicamente convoca la Fundación César Egido- Museo de la Palabra es una explosión de caricias escritas para mostrar lo que significa la palabra en su máxima expresión coincidente con la propia filosofía que inspiró el Sr. Egido y que se concluye en el propio eslogan “La palabra es el vínculo de la humanidad”.

El concurso dotado con un primer premio de 20.000 $ y tres accésits de 2.000 $ cada uno es un premio digno de tener en cuenta cuando una Fundación privada y sin ánimo de lucro contribuye a este fin de forma altruista. En la edición actualmente en curso concurren 47.000 microrrelatos de casi doscientos países que son valorados por los propios participantes mediante un sistema de votación informático, aleatorio y anónimo.

Hay que destacar que según indica la propia web “ Para la consecución de sus objetivos la Fundación César Egido Serrano realiza actividades financiándolas con sus propios medios y no solicita ni recibe subvenciones o ayudas de ninguna institución pública o privada.”.

El mecenazgo de tan interesante labor la continua Fernando Lucerón Egido que ha sido designado sucesor de su tío César Egido; actualmente ocupa el puesto de presidente con la intención de preservar los valores fundacionales  como la paz y el dialogo, que “son y serán el principal elemento que motiva al inmenso colectivo de personas de todos los países que apoyan y respaldan en sus actividades a la Fundación, algo de lo que nos sentimos orgullosos y responsables”.

Dar a conocer el Semanal de la Mancha con este artículo el esfuerzo altruista, social y económico, supone vincular a los mejores con lo nuestro, lo de nuestra tierra manchega; es grabar con la letra impresa el ansia de la universalidad de la palabra hablada, escrita e incluso cantada.

La sociedad comprometida se convierte en el vigilante incansable que  atisba todo movimiento de interés en su entorno hasta convertirse en noticia. Su nuevo presidente Fernando Lucerón tiene la increíble oportunidad de mezclar el legado recibido con la insultante modernidad, aunque la palabra sea intemporal. Conocer cuanto he expuesto seguro que será de interés, porque a lo que hoy no le damos el valor necesario es lo que más valor tiene y siempre ha tenido: Palabra de honor.

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