14 de enero de 2021 ¡Qué hermoso día para morirse! Después de pasar las vacaciones con la familia y cruzar la Puerta sin Puerta del Cielo, ¡Cómo tu te mereces!
Mariano Gómez-Comino Serrano, trabajador, luchador infatigable, inteligente y honesto. No hay espacio suficiente en esta breve necrológica para señalar y ensalzar todas las virtudes de esta gran persona.
Ha fallecido un gran amigo, Mariano, una gran persona, con la que diariamente nos juntábamos varios amigos para disfrutar del panete.
Mariano era un joven mayor de 80 años, jubilado, serio, educado, recto, amable.. aunque últimamente la enfermedad del olvido le hacía jugadas. Así era conocido y tratado por todos. ¡Qué orgulloso estaba de tener amigos!
Alcázar acaba de perder un hijo que amaba nuestro pueblo y nuestra Mancha. Vivía intensamente transmitiendo luz, caballerosidad, amistad y sabiduría, hasta que el maldito y nefasto coronavirus se lo ha llevado.
Los cipreses apuntando hacia el cielo te esperan para guiarte por la senda recta hacia Dios.
Con estas pocas líneas, amigo Mariano, quiero hacer público el orgullo de haberte conocido y seguir tus sabios consejos; y a la vez, la gran pena que siento al perderte. ¡Que Dios te acoja en su reino, te lo mereces!
Hacer un recuento de las muchas cosas que has hecho es imposible. Ahí quedan tu familia y tus amigos, quienes se beneficiaron de tu sabiduría, cariño, entrega, amor y sacrificio.
Amigo Mariano, los que quedamos aquí intentaremos seguir tu talante, tu honestidad hacia los demás. Has dado más de lo que has recibido. Y sabemos que has luchado con fuerza contra este enemigo invisible, desgraciado y traicionero que es el coronavirus.
Te puedo asegurar que eres una gran pérdida para todos. Tus familiares y amigos lloramos tu ausencia y siempre nos acordaremos de tí.
Con cuántas muestras de impotencia y dolor, y a la vez cariño, amistad y solidaridad, nos hemos despedido desde la distancia al no poder acompañarte en tu entierro, como se hace a los mejores, a los grandes, a los únicos... Desde aquí te damos el último adiós, seguros de que, como manchego, amabas esta tierra que ahora dejas. Descansa en Paz. Has muerto para ser amado más. Que Dios te acoja en su Reino.