
Dentro de una vida las personas tenemos muchas vidas, la de Jacinto Villaseñor no fue fácil desde un primer momento la Guerra Civil le había arrebatado a su padre, director accidental de la Cárcel de Alcázar de San Juan durante la contienda. Jacinto y su familia tuvo que sortear la difícil situación de posguerra, él con apenas cuatro años tuvo que subsistir siendo un niño la difícil situación que se presentaba a su familia represaliada. Esta situación le hizo ser un hombre fuerte en sus convicciones y en el trabajo, donde gran parte de su vida la desarrolló en la Fonda de la Estación, como bien decía él, su segunda casa y a veces la primera. Fueron cerca de 50 años la que desarrollo la profesión de camarero en el centro neurálgico de Alcázar, donde el devenir de gentes era interminable las veinticuatro horas del día, entró de niño de aprendiz hasta que fue encargado de la misma, escalando poco a poco con mucho trabajo y esfuerzo hasta que conseguía lo que se proponía. Una vez jubilado sus colaboraciones con los medios de comunicación y con el Patronato municipal de Cultura de Alcázar de San Juan fueron interminables, escribió artículos en Canfali, el Semanal de La Mancha, en la revista de Cadena ser “Especial de la Fonda de la Estación”, en la revista M News “Cosas de Jacinto”, Gigantes de La Mancha, colaboraciones audiovisuales con Manchamedia, en lo referente a la cultura de Alcázar, fue uno de los precursores de la Peña Alces, miembro destacado del AMPA del colegio público Alces, donde también colaboró con su rondalla, en 2006 junto con su hermana participó contando sus experiencias de niño en el documental “Alcázar de San Juan, un pueblo en la retaguardia”, también fueron prolijas sus colaboraciones en los Carnavales y en el entierro La Sardina durante diversos años hasta que su salud se lo permitió. También en 2010 junto a otras autoras y autores publicaba el libro “Notas históricas de Alcázar de San Juan y su Casino” firmando artículo junto a Rafael Serrano, donde analizaba las actas del antiguo Casino de Alcázar. O su última colaboración el año pasado, en la revista digital de historia Salitre con sus remembranzas entorno a “La Teresa y su cuarto de golosinas” publicado el año pasado.
Doctor de la barra, camarero de la vieja escuela de la Fonda de la Estación, adquirió ciertas vivencias y destrezas que luego con mucho trabajo y esfuerzo plasmaría junto a Luis Cruz, en los cuadernos mínimos que publica el Patronato Municipal de Cultura de Alcázar de San Juan denominado Tesela en 2018, su lucha por que este espacio se abriera fue constante desde que cerró en 2006, fue guardián de sus piezas y afortunadamente y si el tiempo no lo impide, el desde donde se encuentre, va a poder ver, en estos próximos días como se abre otra vez la Fonda, después de una profunda rehabilitación realizada por el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan y la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha. Jacinto como siempre detrás de su barra viendo muchas cosas, pero contando las justas para no herir sensibilidades, como le enseñó su madre hace muchos años. Descanse en paz Jacinto Villaseñor.