La vacuna eres tú

Ayer, 14 de marzo por la tarde, escuchábamos en la SER a un entrevistado de Carles Francino decir una frase que enseguida se convirtió en titular. Y como titular la traemos aquí: LA VACUNA ERES TÚ.

De momento, ojalá sea solo de momento, no hay otra. Hacen falta las manos (lavadas), los codos (estudiosos) y los hombros (solidarios, pero separados) de toda la población para detener la expansión del virus, eso nadie lo duda. Y también hace falta paciencia y apoyo para con quienes han de tomar las decisiones.

Hace un mes tuvimos las primeras noticias preocupantes acerca de esta enfermedad, noticias imprecisas, contradictorias, sobre la gravedad del virus y su velocidad de transmisión; noticias que se han ido definiendo, delimitando, precisando a medida que pasaba el tiempo y, a medida que se iban precisando, han ido cambiando nuestra actitud personal y la de nuestros gobernantes sobre la seriedad del asunto y sobre las medidas a adoptar.

Como en todo, hay personas muy rápidas en captar la idea y las hay más lentas. Las hay que han entendido de qué va esto y quienes se han momificado con papel higiénico. Era de esperar, pero ya hemos agotado el tiempo de las tonterías.

No nos confundamos. No estamos de vacaciones cuaresmales, no es tiempo de viajes ni de playa. Tampoco de terrazas, de parques o molinos.

Está en juego la vida de muchas personas y la salud de otras muchas. También lo está el futuro de nuestro sistema sanitario. Así que, ciudadanos, ciudadanas, “¡a casita, que llueve!”

Tenemos que ser responsables y evitar que nos contagien, pero, sobre todo, tenemos el deber de evitar el contagio a otras personas.

Lo que hay que hacer está claro y está siendo divulgado hasta la saciedad, así que no hay excusa: nos quedamos en casa, no vamos al centro de salud por cualquier cosa, dejamos las urgencias del hospital para lo que es urgente de verdad, mantenemos la distancia social, evitamos las aglomeraciones, nada de excursiones a los molinos, de juegos en el parque, de primeras comuniones, de bodas, barbacoas, botellones… y todo lo demás. En resumen cumplimos las normas que se nos recomiendan y las leyes que se promulgan.

Por último, pero no menos importante: Señora alcaldesa, no vamos a reprocharle nada en este momento, no vamos a distraer sus esfuerzos del cumplimiento del deber, pero sí le exigimos que desde ya (mejor habría sido desde ayer) emplee todo los recursos de los que dispone, incluida la policía local, si fuese necesario, para que la ciudad sin excepciones se concentre en hacer que esta crisis sanitaria termine cuanto antes. Que la ciudadanía sea consciente de que “la vacuna eres tú”. O, para ser más precisos, la vacuna es la distancia entre tú y los demás.

Señora Melchor, en sus manos está la responsabilidad de hacerlo cumplir. No la vamos a distraer, le vamos a dar a usted y a su equipo de ediles, todo el apoyo que puedan necesitar. Actúe en positivo; aglutine las fuerzas de quienes estamos dispuestos y dispuestas a ayudar. Lidere, por favor, lidere.

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