La Pandemia del Covid está siendo muy cruel en todas partes, tanto en el aspecto de la salud, en el económico, industrial, de la atención a los servicios esenciales, al comercio y al desarrollo social, cultural y a cómo está afectando a la salud mental de las personas, pues tanta adversidad y las causas sobrevenidas de estas nos hace más vulnerables.
Pero si alguien lo está sufriendo de forma más severa están siendo las personas mayores y más dependientes, hasta el punto de que los fallecimientos se están cebando con ellos, puesto que disponemos de menos defensas y somos los que padecemos más enfermedades crónicas que son más discapacitantes y que merman más nuestro sistema inmunológico y nos hacen más vulnerables ante el Covid 19.
En un principio, por el alto índice de fallecidos de personas mayores, en los Hospitales, Residencias Geriátricas, Centros de Día y en sus domicilios, se dijo que los primeros a vacunar serían los sanitarios, los trabajadores de los servicios esenciales, las fuerzas de seguridad y las Personas Mayores.
Lo que no entiendo es por qué se cambian las normas y protocolos cuando somos la gente más vulnerable, la que vamos quedando atrás, con lo que esto supone en muchos casos para las familias y personas que no pueden prácticamente hacer vida en común con los hijos, quienes los tienen, y para los abuelas y abuelas no poder disfrutar o padecer el bullicio y las tropelías de las nietas y nietos
Esto, social y emocionalmente, está siendo muy duro, sabiendo que andas por las cuerdas flojas sin ser titiriteros, ni equilibristas.
Es verdad que además de estar vacunando a personas del ámbito sanitario, trabajadoras y trabajadores de los sectores esenciales, se ha vacunado a los mayores de 90 y a los de 80 años ya están vacunándolos, hasta ahí bien, a pesar de los y las caraduras que se saltan su turno con cualquier pretexto, así que pueden se saltan los turnos estipulados.
Pero lo que no entiendo es por qué las personas de 65 a 80 años no se nos vacuna antes que a otras personas que están vacunando con menos años de esa edad y más si se padecen enfermedades crónicas cuya coincidencia en caso de infestarse del Covid 19 esto puede ser mortal.
No lo entiendo, y pienso que muchas personas de nuestra edad tampoco lo entienden por mucho que traten de convencernos, pues lo único que consiguen es llenarnos de incertidumbre y de ansiedad.
Esta generación de los 65 a los 80 años, en la mayoría de los casos, empezó a trabajar unos por cuenta ajena y otros y otras en la hacienda o negocio familiar, pongamos sin exagerar 50 años de vida laboral y los que tienen menos es porque sus patronos nos les dieron de alta, o porque estudiaron por becas y en las épocas de vacaciones sus padres los ponían a trabajar donde podían.
Hoy vemos con preocupación que después de tan dilatada vida laboral, y ahora echándole una mano a los hijos e hijas en atender las necesidades y cuidado de los nietos, que en esta vida que no tiene nada de regalada, pero hermosa, cualquier día la podemos perder, porque todavía no nos han vacunado y corremos el riesgo de infectarnos y dejar de existir y de disfrutar de esta nueva etapa de nuestras vidas que tantos días y noches hemos añorado para llegar a esas jubilaciones después de tantos años de trabajos en muchos casos muy duros, cuando lo teníamos, y cuando se perdían por cierres o reconversiones industriales o comerciales, ahora cuando estamos en esa etapa tan deseada durante tantos años, empezamos a echar de menos a hombres y mujeres que desde hace tiempo no vemos y cuando nos enteramos de su fallecimiento nos entristece porque todavía no tan viejos, tenían todo el derecho a disfrutar de la vida y de los suyos.
Seguro que en la Seguridad Social habrá detectado las innumerables bajas que se están dando en gente que después de vidas laborales de entre 45-50 años, solo han podido disfrutar de su pensión de jubilación 8 o 10 años, eso para sus familias es muy duro, y más el haberlos visto partir hacia ese camino sin retorno sin tan siquiera poder despedirse de ellos.
Desde estas líneas solicito a las autoridades sanitarias y políticas del Estado y de Nuestra Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, por favor ya está bien de esta larga espera, y que están tardando más de la cuenta en vacunar a las personas mayores aunque no vivamos en una RESIDENCIA, pues muchas y muchos de nosotros padecemos enfermedades que según los profesionales sanitarios, nos hacer correr un riesgo innecesario.
Además no estaría de más que nos dijeran cuántas mujeres y hombres de más de 65 años han fallecido de esta epidemia, y cuantos estaban viviendo en las residencias de cada uno de los pueblos de CLM guardando su intimidad y sus nombres por supuesto.
Para terminar, decirles que es muy necesario medicalizar las residencias geriátricas, aumentar los servicios a domicilio, y aplicar de una vez por todas la Ley de Dependencia, pues su desarrollo va muy por detrás de las necesidades y quienes más sufre esas deficiencias son las personas más vulnerables, es muy necesario potenciar la atención a los servicios esenciales si queremos que de verdad las ayudas institucionales a las personas y familias que lo necesiten y que salen de los impuestos que pagamos sobre todo los más humildes, porque esos no se llevan los dineros a los Paraísos FISCALES, los Eméritos y otros Antipatriotas Notables sí que se los llevan y no pasa nada.
Joaquín Arias Abengozar