¡Qué susto!

Por Andrés Manzaneque

Acabo de leer que las células de nuestro organismo se mueren, pero yo sigo vivo, ¿o no?, que tenemos en nuestro cuerpo nada más y nada menos que el equivalente a 15.000 kilómetros de células… ¿sin repostar?.

Distribuidas así… globulosas, ovoides, paralelepípedas, cúbicas, en forma de croissant, estrelladas, ramificadas, sinuosas, ¡vaya cóctel!

Las células son piezas vivientes de un puzzle que es el cuerpo humano, sobre todo el mío, se unen por ejemplo para construir las paredes de los órganos de la piel, no sirven para levantar pisos, piscinas…

Sus formas son muy variadas, puede adoptar el aspecto de cables eléctricos cuando se estiran y se visten con terminaciones alargadas (hasta un metro de longitud) para conducir el impulso nervioso, no intentéis alargar el cable hasta el enchufe del televisor, recibiréis un calambrazo.

Las células también son vehículos vivos en forma de glóbulos que circulan nadando por la sangre, no necesitan taxi.

Las dimensiones celulares van desde los 0,001 mm, de las células nerviosas (neuronas), hasta los 0,2 mm del óvulo (célula reproductora de la mujer), visible al ojo humano y que representa la célula más grande del cuerpo  humano, aunque muy pequeña todavía si la comparamos con la yema de un huevo de gallina, ¡joder con el sexo débil!.

También he leído la duración de la vida de las células:

-Pared intestinal, 5 días

-Glóbulos rojos, 120 días

-Células del hígado, 480 días

-Neuronas y células musculares, 100 años o más…

Lo que quiere que yo, que voy a vivir 120 años, me faltarán células, que intentaré quitárselas a algunos, ¡va a ser una lucha a muerte!.

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