Recordando a Santiago Ramos, Poeta

Por Francisco Morata

 

                                            Para Etel y María

¿Quién vestirá en la feria su terno de elegancia,

su corazón más nuevo sus ojos de poeta;

usará su cayado de dulce caramelo

para apoyar los pasos lejanos de la infancia;

hará brillar de gozo los ojos de su niña;

oirá cómo palpita el pulso de su esposa

con su amor reposado;

hablará con la acacia del patio de los frailes;

dedicará la tarde a decirle a los santos

su usual jaculatoria;

medirá la angostura del callejón del Toro;

o reinará en las sombras del viejo Jardinillo?

Nadie.

Pues no hay nadie que sepa

hacer estos oficios;

la forma de llenar

el vacío que ocupa.

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