Reflexiones desde el Corazón de Europa: El foráneo de Alcázar

Por Javier Mata

Bonjour à toutes et tous!

En esta reflexión al comienzo del “período veraniego” quiero salirme un poco de mi “guión habitual”. Se dice, y creo sinceramente que es verdad, que nadie es profeta en su tierra, y que los homenajes los solemos dar demasiado tarde, cuando la persona en cuestión ya no está viva.

No es un “homenaje” en sí lo que quiero dar, ni la persona de la que me vas a permitir, querido lector, que hable es originaria de Alcazar. Sin embargo, después de un tiempo tratando de “morderme la lengua”, creo que ha llegado el momento de poner en valor a este ser humano muy “especial”.

Seguramente tú eres uno de los miles que lees cada artículo publicado en este semanal, firmado por un tal "El foráneo de Alcazar". Seguramente serás uno de los que has alabado o quizás criticado, por qué no, sus escritos. Pues bien, querido lector, esta persona entrañable y tremendamente ilustrada es amigo mío desde hace muchos años, tantos que tengo que pararme a contar. Coincidimos por primera vez cuando ambos estudiábamos Medicina, en el mismo Colegio Mayor, allá por nuestra querida y nunca olvidada por mí, Sevilla.

Tengo un “problema” con él, y es que he compartido muchas vivencias que quedarán en nuestro plano personal. Pero lo conozco bien y por eso hice un poco de “padrino” cuando me dijo que quería comenzar a escribir sobre  Alcázar. Nunca ha estado en Alcázar, sabe de nuestro pueblo lo poco o mucho que yo le he contado y sin embargo ya tiene mucho más conocimiento de su historia que la que poseemos muchos alcazareños, a fuerza, eso sí de pasarse horas y horas estudiando y recopilando. Por razones que no vienen al caso, se vio obligado a dejar la Medicina (de la que era un excelente profesional) y dedicarse a la Historia ( y de verdad que eso ganó España y Alcazar). Está escribiendo una enciclopedia de la Historia de España y posiblemente el capítulo de Alcázar sea el mayor de todos.

No voy a entrar en lo que escribe, que apoyo sin condiciones por supuesto, porque no es mi objetivo y tampoco necesita que lo adulen sin necesidad. La crítica es tan buena como el reconocimiento. Pero sí quiero expresar esto ultimo: reconocimiento con mayúsculas.

Hablamos con regularidad, me pregunta, me pide opinión y siempre le contesto: tío, tu sabes ya más de Alcazar y has hecho más por Alcazar de lo que hemos hecho nunca muchos de los que denominamos a Alcazar “mi pueblo”. Y por cierto doy fe, que él va diciendo a quienes lo conocen que Alcazar es también “su pueblo”.

Doy fe igualmente de su profesionalidad, su dedicación,. He vivido sus angustias con algunos de los resultados de las muestras de las piedras de “Santa Quiteria”. Todo lo que ha hecho, todas las horas y esfuerzos dedicados y por dedicar, son totalmente desinteresados. No necesita ni busca ningún reconocimiento de ningún tipo, pero yo me veo en la obligación de hacerle este reconocimiento. No sabe que estoy escribiendo estas letras. Me va a decir de todo cuando las lea. Pero estoy convencido que se merece ya este reconocimiento simple y sencillo.

Va a seguir escribiendo mientras tenga salud y fuerzas, y cómo lo conozco muy bien le queda cuerda para rato. Y ademas sé que tiene muchos más temas de la Historia de Alcazar preparados. Cuando esta situación que vivimos lo permita viajara para conocer en vivo todo lo que tan bien conoce por lo que ha estudiado. No sé si podré desplazarme en esa ocasión desde Francia para acompañarle pero estará bien arropado en nuestro pueblo.

Amigo y querido “foráneo de Alcazar” (cuanto trabajo me cuesta no llamarte como te llamas de verdad), en el nombre de muchos de los que no te conocen y en el de los escasos alcazareños que te conocemos: Gracias. Y no dejes de escribir.

Amigo y querido lector, desde hace unos meses hay entre nosotros un ALCAZAREÑO mas, uno que sin serlo de cuna se merece por derecho propio serlo de corazón.

Pesen ustedes un feliz verano!

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