Bonjour à toutes et tous !
No tenía previsto volver a escribir sobre el “monotema”, pero “actualidad obliga” y mucho a mi entender.
Cuando esto escribo superamos el 60% de la población con las dos dosis de vacuna realizadas, al menos en nuestro país y en el que vivo y trabajo (Francia). Estamos más cerca, pero aún no hemos llegado a los umbrales necesarios para una inmunización colectiva suficiente desde el punto de vista epidemiológico. De ahí que los esfuerzos en ambos países se centren en vacunar lo más rápidamente posible al resto de la población. Ciertos retrasos en la llegada de vacunas y la llegada del verano con las vacaciones han jugado en contra de esta aceleración. Ahora es el momento de tomar decisiones y promover de una u otra forma la vacunación. Hay diferentes posibilidades ya iniciadas, como la promoción individual con llamadas personales (vía utilizada mayoritariamente en España), o la adopción de medidas restrictivas para los no vacunados (vía utilizada en Francia y propuesta en algunas regiones españolas).
Sin embargo, se constata que hay aún desgraciadamente quienes están en contra de la vacunación. Quienes argumentando falsedades o estupideces rechazan la misma. Quienes se “escoden” tras las redes sociales para confundir o tener simplemente su minuto de gloria (personajes conocidos incluidos). Y no pocas veces son algunos periodistas los que con su tendencia al enfoque morboso contribuyen a esta confusión colectiva. Cada vez más, constatamos noticias de personas en la UCI o fallecidas no vacunadas o llamadas “negacionistas”.
Estas conductas inaceptables solo ponen en evidencia una falta absoluta de conciencia colectiva y una irresponsabilidad manifiesta consigo mismo. Conductas dañinas para ellos mismos, la sociedad en la que viven y los recursos sanitarios disponibles. No podemos aceptar que el retorno a una “normalidad” se vea afectada por estos ciudadanos. Los que sí tenemos conciencia colectiva y responsabilidad para con nosotros mismos no podemos perder el derecho de encontrarnos con los familiares y amigos normalmente. De viajar. De recuperar nuestra libertad “perdida”. Incluso de una recuperación económica necesaria. Somos ya mayoría los vacunados en Europa, y el bien público en este caso es prioritario.
Para alcanzar esa cifra epidemiológica que detenga la circulación del virus es necesario seguir avanzando. Es necesario un nuevo esfuerzo de nuestros dirigentes en una comunicación clara. Es necesario una promoción de la información veraz por parte de los periodistas y alejadas de morbosidad o alarmismo. Y es necesario por ultimo tomar medidas drásticas. Estamos ante un problema de salud pública como lo era la Poliomielitis, la difteria, la viruela, etc. En Francia ya es obligatoria la vacunación para quienes trabajen con personas de riesgo (sanitarios incluidos). Escucho que en España se empieza a hablar de ello en algunas regiones.
Quizás sea la hora de abordar el problema de la misma manera e introducir la vacuna en el calendario obligatorio para toda la población. Yo, desde luego, es lo que digo cada vez que participo en las reuniones oficiales de organización de la vacunación, que desde el comienzo de esta historia regularmente tengo en Francia: vacunación obligatoria.
¡Buen verano, querido lector!