LAS COSAS CLARAS

Tiempos duros y muy difíciles los que estamos viviendo

Por Joaquín Arias Abengózar

Ni a los peores enemigos se les desea tanta desdicha, pues nadie nos esperábamos vivir tiempos ni circunstancias tan adversas como las que estamos viviendo últimamente y sobre todo en este crudo y frío invierno. Dicen algunos informadores que estamos ante la Tormenta Perfecta, yo más bien creo que estamos atravesando momentos muy malos para todos, especialmente para los más pobres y personas vulnerables.

              No se sabe si este virus será invención de algún secreto inconfesable o castigo de la naturaleza, que ya debe estar muy hartita de nuestro comportamiento irracional con ella, los cambios tan bruscos en el planeta hacen que las especies humanas, animales, vegetales y la atmosfera padezcamos estas situaciones tan adversas.

              Si a estas terribles plagas de virus desconocidos, se suman inviernos tan crudos como este, de nieves abundantes, fríos, hielos y otros fenómenos climatológicos, las cosas se ponen muy feas.. Y, antes o después, a todos nos afecta, no solo en la salud, en lo económico, en el trabajo y en lo Psicológico.

              Los seres humanos no estamos acostumbrados, ni preparados para situaciones tan adversas. Cuando las padecemos como ahora por temas de salud, catástrofes del tiempo o por las guerras, lo pasamos muy mal pues sufrimos mucho por los nuestros, por nosotros mismos y también por los demás, aunque ni siquiera los conozcamos. Esto es muy duro de llevar, aunque quizás no tanto como esas personas que se ven obligadas a salir de sus países y lugares de residencia en circunstancias muy duras para verse obligadas a vivir en campamentos deshumanizados.

              Lo único bueno de esto es que en muchos casos sale lo mejor de las personas y por desgracia también lo peor, e incluso las hay que se lucran con estas situaciones.

              Prefiero quedarme con las primeras, entre ellas, las que están en los centros sanitarios, pero también las que por sus oficios o vocaciones y entrega están atendiendo los servicios esenciales de todo un País como el nuestro, a quienes nunca estaremos lo suficientemente agradecidos por su excelente comportamiento y dedicación jugándose su propia vida. Qué más se puede pedir a estas personas, mientras otros hacen poco caso, irresponsables que hacen de su capa un sayo poniendo en riesgo nuestras vidas, las de los suyos e incluso su propia existencia.

              Los mayores están pagando un precio muy alto, el mayor que se puede pagar en la última etapa de la vida, perdiendo esta o a personas muy cercanas y queridas con las que han compartido momentos y situaciones muy importantes de su existencia.

              En estos momentos no puedo ni quiero evitar acordarme de las personas que nos han ido, a mí como a muchos de vosotros, en Alcázar y en otros lugares de España y del Extranjero. De donde no se han ido, ni se irán jamás será de nuestra menoría...

              Los niños, nuestros niños, nuestros nietos a edades tan tempranas también en su ambiente, en su jerga, en los colegios e institutos, lo están pagando muy duro, y los que están estudiando en centros superiores, además dependen de becas, también están viviendo momento muy complicados con sus familias y sus profesoras y profesores, esto seguro que les va a marca de por vida a muchos de ellos y ellas.

              El frio en las aulas cuando se puede acudir a ellas no es solo físico, cuando están en casa confinados sin poder estar con sus compañeros, amigos y además no pueden disfrutar como les gusta  a los más pequeños y medianos de sus abuelos, pues muy mal y muy duro, para ellos y sus padres.

             Un aplauso para esas madres y padres, jóvenes y no tan jóvenes. Que lección de responsabilidad nos estáis dando a padres y abuelos. Se me hace un nudo en la garganta al escribir estas torpes líneas, ¡Bravo por vosotros y vosotras!, muchos  sois trabajadores de servicios esenciales, tenéis que atender y criar a vuestros pequeños y encima os estáis convirtiendo en los cuidadores de vuestros padres, para que no nos falte de nada ¿De dónde sacáis el tiempo, la fuerza, la resistencia, cuando dormís y descansáis?.

              Estamos en una situación mucho más difícil de lo normal, para la que no estábamos preparados, es necesaria la unidad de acción de todos por mal que nos llevemos y nuestros dirigentes institucionales deben ser más generosos y solidarios en sus comportamientos y funciones, no les pido que sean angelitos venidos del cielo, pero sí de verdad queremos salir de esta lo menos mal posible, hay que salvar vidas cuantas más mejor,  la económia y los puestos de trabajo, a los que peor lo tienen en primer lugar y luego ya habrá tiempo de repartir la tarta del producto interior bruto de forma justa y equitativa, y no al revés como ha pasado siempre.

              Hay que mejorar y potenciar los servicios públicos y rescatar los privatizados, los argumentos sobran con lo que está pasando, necesitamos una industria nacional fuerte, también en el Sector Público y en Sectores Esenciales,  como antes teníamos el Instituto Nacional de Industria que nunca se debió desmantelar, el transporte ferroviario es esencial de viajeros y mercancías, IBERIA, Casa, Pegaso, las Eléctricas, del   Acero y del Carbón, de las Comunicaciones Telefónica y sus empresas auxiliares, Transmediterránea,  CAMSA, etc.  Si no cada vez seremos más dependientes del Exterior.

              Estamos viendo cómo la vacunas, las mascarillas, muchos productos agrícolas, pesqueros, del sector de alimentación, productos de primera necesidad, como los laboratorios y otros sectores estratégicos cada vez están más en manos del capital extranjero y si no ahí tenemos a CHINOS, Japoneses y otros Países Asiáticos, que nos están inundando con sus productos de calidades muy discutibles.

            Así no podemos salir de este atolladero, hay que rectificar en los errores cometidos, lo primero son las personas y los servicios y sectores esenciales. Más respeto al mundo del trabajo por cuenta ajena y propia, por los trabajadores públicos que tanto se han denostado por intereses bucaneros de hacerse por cuatro perras de lo que es de todos y todas, provocando las puertas giratorias para los más Notables de la Cosa Pública,  la corrupción ha llegado hasta el Tuétano de las administraciones públicas y de las más altas Magistraturas del Estado, por mucho que algunos/as lo quieran tapar o disimular.

              No es decente pedir sangre, sudor y lagrimas al pueblo llano, mientras los de siempre siguen ganando incluso a costa de la miseria de otros, No vale con decir, ME EQUICOCADO, no lo volveré hacer, mientras millones de Españoles y Españolas las están pasando canutas y sin embargo las cuentas de resultados de las grandes compañías nacionales e internacionales y la  BANCA siguen ganando dinero a espuertas aún con este crisis humanitaria. ¿ Donde está la voz de la Iglesia?, ¿ Donde está el Compromiso y la Solidaridad de las más altas Magistraturas del Estado, empezando por su máxima representación?.

              Como se puede tener la cara dura de decir que no se puede subir el salario mínimo por necesidad y para ir poco a poco equiparándonos también en eso a los trabajadores de los Países más desarrollados de Europa.

              El intentar mantener una Reforma laboral que se ha cargado la lucha y las conquistas del movimiento Obrero arrancadas a la Dictadura y a sus protegidos, en luchas obreras a pecho descubierto no tiene nombre.

              Y lo más sangrante de todo, es que encima estos demócratas y no tanto, de última hora, quieran   tomarnos el pelo, cambiando las bases reguladoras de las NUEVAS PENSIONES pasándolas a toda la Vida Laboral, eso es simple y llanamente mutilar las cotizaciones de la clase trabajadora al Régimen de la Seguridad Social, condenando a los trabajadores y trabajadoras a pensiones de hambre y miseria después de toda una vida de sacrificio, porque donde haya nominas altas de las parejas se podrán permitir Fondos de Pensiones Privados, pero eso no llegarán al tercio de las familias Españolas, así que si no te MANTAN los virus, te morirás de asco, si no hay GOBERNANTES con dos pares de narices que defiendan a los trabajadores/as.   Malos tiempos para la Lirica y para los pobres aunque tengan trabajo.

Joaquín Arias Abengozar, trabajador jubilado con 55 años de vida laboral, con 49 años de Cotización a la Seguridad Social. Tengo 72 años y solo mis padres hicieron algo por mí, una peinadora y un asalariado del campo por cuenta ajena que siempre vivieron con estrecheces, de los que me siento muy orgulloso porque me dieron todo lo que pudieron, sobre todo respeto y dignidad.

             

               

             

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