EL FORÁNEO DE ALCÁZAR

Universidad Franciscana de Alcázar (Parte I). Su encaje en el contexto Universitario general

Por Chindasvinto

Como otras ciudades históricas de abolengo, Alcázar tuvo el honor y privilegio de ser sede de una Universidad, aunque en sentido estricto no debiera llamarse Universidad sino Estudio Particular Conventual, pero sí que ejerció como Universidad a nivel práctico. Era un caso idéntico al ocurrido con el primer Estudio General (germen de una Universidad) fundado en España en Palencia por Alfonso VIII. La diferencia radica en la existencia o no de un manuscrito firmado por un papa, una bula concediendo el privilegio de Universidad a un Estudio Particular franciscano como el de Alcázar o a un Estudio General como el de Palencia. Resulta paradójico y muy actual, un trámite burocrático cotidiano para un papa decidió el destino futuro para una, Alcázar; y la desaparición y traslado a Valladolid para la otra, Palencia.  Es posible que existieran dichas bulas, pero si así fuera, no se han encontrado.

Seguidamente, intentaremos hacer un relato sobre el desarrollo de la Institución  Universitaria, sus orígenes, su estructuración como Institución de enseñanza, los métodos y los conocimientos que en ella se podían adquirir, etc  encajando el caso de Alcázar en todo el conjunto incluida la orientación franciscana. Para esto, es necesario adaptar lo que conocemos sobre la Universidad moderna actual e ir construyendo desde el siglo XII-XIII hasta el siglo de Oro (XVI), fecha a partir de la cual y hasta la actualidad ya hubo pocos cambios en la Institución.

En el caso de Alcázar, debemos enfatizar en dos premisas particulares: La primera es que todo el proceso se inicia y gira en torno a la llegada de los Franciscanos a Alcázar. La segunda es que si pretendemos conocer con detalle la historia de los franciscanos, convento y Universidad, posiblemente no podremos hacerlo más que parcialmente y a veces solo algún retazo aislado debido a la ausencia de muchas fuentes documentales escritas, documentos y archivos.

Esencialmente las pérdidas de estas fuentes entre Guerra de Independencia, desamortizaciones y Guerra Civil trajeron tinieblas, cuando no el fuego, sobre el Archivo conventual y sobre gran parte de los Archivos de las provincias franciscanas de Cartagena y Castilla a las que ha pertenecido este convento. A propósito de este expolio, resulta muy curioso lo que sólo es una anécdota, fruto de la transmisión oral de los acontecimientos y de la que tuve conocimiento en Almagro, que también tuvo su Universidad. Entre las barbaries de guerras, los “papeles” de los archivos o cualquier escrito puesto en papel, fueron repartidos entre comerciantes de la ciudad como si de papel de estraza se tratara, para envolver género, al venderlos en las tiendas. Repito que no hay datos que sustenten esto, pero si es un hecho trasmitido oralmente entre generaciones. Si es así, cuantas actas de notas o listados de egresados etc.…  han envuelto pescado?.

Con las anteriores premisas y anécdotas, entramos en faena sobre a la esencia del tema, la evolución del conocimiento hasta llegar a la Universidad del XVI.

LAS ARMAS SOBRE LOS LIBROS

Desde época clásica (grecorromana), donde el saber y el conocimiento se adquiría de una forma muy regulada en cuanto a contenidos y materias (como veremos más adelante) hasta los inicios de la cultura “goda”, se mantuvo el interés por el saber. A partir de ahí, españoles y europeos en general abandonaron por completo este interés. La amalgama de pueblos dispersos que dejaron los romanos, bárbaros como se les ha llamado priorizaban su vida en torno a la subsistencia, las armas y guerras, las luchas territoriales, las conquistas etc., en esa oscura y convulsa Alta Edad Media. Con estas misiones, sin ser conscientes de ello, lo que hacían era construir Europa, poco tiempo tenían como para ocuparse del estudio o de la conservación de los conocimientos logrados durante siglos. Los conocimientos clásicos, quedaron exclusivamente bajo la custodia de la Iglesia en cenobios y catedrales. Así transcurrió el tiempo desde el siglo V-VI hasta el XII-XII; las armas sobre los libros. La Iglesia mantuvo, conservó y produjo, pero en muy escasa cantidad. Generar nuevo conocimiento era heroico y sólo algunos privilegiados polímatas como San Isidoro de Sevilla, San, Alcuino de York quizá y algún erudito más, produjeron obra nueva, pero mínimamente.

La Universidad es una creación original genuinamente europea, surgida alrededor de los siglos XII y XIII. Su embrión está en las escuelas catedralicias y monásticas, reservorios del saber; y en el interés por el conocimiento que compartían clero y monarquía. Muchos clérigos seculares (no monásticos) no sabían más allá del Catecismo y accedían a la vida consagrada como un medio de vida que los alejara del hambre y la penuria y donde los votos importaban poco (poseían concubinas, hijos y todo lo que proporciona la vida laica). En cuanto a las monarquías, vivían un nacimiento de Estados que necesitaban una administración fiscal, jurídica y legislativa y en muchas ocasiones algunos reyes escasamente sabían leer y escribir. (Menéndez Pidal, Historia de España, Tomo XIII. Vol. I. págs. 134-147. Espasa Calpe, Ed .2004). Para estas tareas, necesitaban a gentes cultivadas que en un principio extraían del clero monástico, pero que finalmente y ya en tiempos de los Reyes Católicos, debían tener el requisito de ser Licenciados para acceder a un puesto en la Administración (para Isabel preferentemente en Alcalá o Salamanca) y con su reforma de la Iglesia en España exigían a los clérigos elevados conocimientos de Teología, Cánones y Leyes preferentemente y que soltaran la espada. Ya no se concebían obispos con cota de malla enfrascados en batallas campales. En este caso primaban los formados en Alcalá de Henares o Valladolid.

Pertenecer a la Administración del Estado o llegar alto en la carrera eclesiástica, era un signo de prestigio y altas rentas aseguradas, de modo que lo que empezó como necesidad, se convirtió en ferviente deseo de saber y de formación académica que conducía a ingresar y pertenecer a la élite privilegiada.

Centrándonos ya en España, los primeros monarcas implicados en el nacimiento de los Estudios Generales fueron Alfonso VIII de Castilla, reconociendo el Estudio General de Palencia como “univérsitas” es decir, gremio de estudiantes y profesores (que es el significado inicial de Universidad) que debía su existencia a la cesión de privilegios y libertades por el rey. En Salamanca hizo lo propio Alfonso IX de León con su Estudio General, Alfonso X en Sevilla. Una bula de Martín V permitió a finales del XIII la fundación del Estudio General de Valladolid, dedicado a la Teología que junto a Alcázar fueron referentes en esta materia.

Fue Alfonso X en su obra “Código de las Siete Partidas”, el cuerpo de leyes castellanas, el que describiendo la vida y los cometidos de una univérsitas, pone en orden y otorga el cuerpo jurídico identitario a la Universidad. Distingue entre el origen por financiación de las obras educativas entre Estudios Particulares (fundados por prelados o concejos o nobles incluidos nobles eclesiásticos, caso de Alcázar por ejemplo) y Estudios Generales (fundados por el rey, papa o emperador, caso de Valladolid). Además de dejar clara la fuente de financiación de la obra educativa en cada origen, llegaba a establecer salarios y privilegios reservados a todos los maestros que además estaban exentos de deberes militares y de impuestos y que podían llegar a ser condes después de 20 veinte años de docencia (Las Siete Partidas Alfonso X. Partida Segunda. Título 31. “De los estudios en que se aprenden los saberes y de los maestros y de los escolares”: 2,31,1).

Antes de definir cuál era la estructura de la Universidad según el patrocinio no podemos dejar de hacer una referencia a los colegios menores y mayores y poner énfasis en que no hay que confundir las instituciones que representan los colegios con las universidades, Un Colegio Mayor era una institución que daba formación universitaria de grados mayores (licenciatura y doctorado), además de alojar a los estudiantes. A veces eran una especie de prolongación de una Universidad, y otras fueron el germen de alguna de ellas. Durante el Siglo de Oro español, solamente las universidades mayores tuvieron colegios mayores:

- Universidad de Alcalá: Colegio de San Ildefonso (1499).

- Universidad de Salamanca: Colegio San Bartolomé o Colegio Viejo (1410), Colegio de Cuenca (1509), de Santiago el Zebedeo (1519) y de Oviedo (1521).

- Universidad de Valladolid: de Santa Cruz (1484).

Los Colegios Mayores originalmente estaban destinados a los estudiantes de mérito pero de origen modesto. Con el tiempo se apartaron de su objetivos iniciales a medida que las plazas que ofertaban empezaron a escasear con el aumento de la demanda y fueron monopolizadas por los hijos de la élite política española (aristocracia, nobleza y letrados). Esta situación hizo crear el acceso a los colegios y a los cargos a desempeñar por cooptación, (miembros antiguos eligen a los nuevos de la forma más justa posible), la mejor opción para acceder a brillantes carreras eclesiásticas o en los consejos y audiencias.

Los Colegios Menores (o simplemente Colegios) eran donde se impartía el grado menor: bachiller; que por entonces ya habilitaba para ejercer una profesión. Había colegios menores tanto en las universidades mayores como en las menores. Especialmente numerosos en Salamanca y en Alcalá.

Por último, los Modelos Universitarios en la época de la Universidad de Alcázar quedaron agrupados en cuatro tipos, cuatro tipos de organización de unja Universidad:

1. Modelo claustral o medieval: descentralizado y otorgaba el mayor poder al claustro de estudiantes y profesores. Los estudiantes elegían por votación a los catedráticos y eran patrocinados por la monarquía. Ejemplo: Salamanca o Valladolid. Actualmente se trataría de una Universidad clásica Estatal. Necesitaban de bula papal para de ser considerados Estudios Generales a ser consideradas Universidades (ver Tabla 1.)

2. Modelo colegial o colegio-universidad: fundación particular por un prelado o un noble o persona con ambas dignidades, (patronazgo por noble o prelado o ambas cosas). Funda un colegio con el visto bueno del Vaticano (necesita bula papal para ser considerado Universidad), que crecerá hasta transformarse en universidad. Tenían unas estructuras rígidas y jerarquizadas, siendo presididas por el rector y los colegiales. Ejemplos: Sigüenza, Alcalá, Sevilla, Santiago de Compostela, Baeza, Osuna y Toledo.

3. Modelo conventual o convento-universidad: Convento seminario que se convierte en universidad gracias a la bula papal. Depende de una orden religiosa, que controla la institución universitaria, y nombra al rector y a los profesores. Ejemplo: benedictina (Irache), franciscanos (Alcázar) jerónimos (El Escorial), jesuitas (Gandía), dominicos (Orihuela, Ávila, Almagro, Tortosa, Solsona, Pamplona). Es el caso de nuestra Universidad de Alcázar, que como en el caso de Palencia nunca fue Universidad titulada aunque a efectos prácticos ejerciera las funciones por no disponerse o no haberse hallado la bula papal correspondiente (ver Tabla 1).

4. Modelo municipal o estudio municipal: creadas a instancias de los ayuntamientos, eran mantenidas y regidas por las oligarquías locales y el concejo municipal de modo que tenían acceso libre a ellas las gentes llanas seglares que querían niveles altos de formación. Típico de la Corona de Aragón. Ejemplos:  Valencia, Vich y en el caso de Alcázar que aunque castellana y no aragonesa, había pertenecido a la provincia franciscana de Cartagena. Es a partir de 1619, cuando se amplían las cátedras, cuando el concejo de la villa cofinanció junto a los franciscanos el funcionamiento de dicha Universidad. Por supuesto, para intitularse Universidad también requerían bula papal.  (ver Tabla.1).

En la universidad actual, se enseña y se aprende según el espíritu empírico y método científico que todos conocemos, razón y demostración, pero en la época de la que estamos hablando se enseñaba con el manto rector de la Escolástica y neoescolástica aristotélica. En palabras llanas y populares, en el aprendizaje se usaba la razón acorde con la fe, pero si el choque era insalvable, directamente se aplicaba como verdad la fe (es muy simplista pero didáctico decirlo así). Digamos que la Escolástica fue un movimiento filosófico y teológico que intentó utilizar la razón, en particular la filosofía de Aristóteles, para comprender el contenido sobrenatural de la revelación cristiana y cuando algo no se entendía por medio de la razón, se declaraba “dogma de fe” y salía de la discusión, por ejemplo los dogmas de la Trinidad, la Transustanciación, la Virginidad... En ese entorno y con esas limitaciones se desarrolló la enseñanza en el medievo y siglo de oro.

Cuando miramos la Tabla 1 vemos que las enseñanzas eran casi idénticas en todas las universidades, pero podía haber variaciones o que una Universidad estuviera más atenta a una temática que a otra. Pero, en todas se podía estudiar Artes. Debemos aclarar este concepto porque no se trata precisamente de pintura, escultura u otras que actualmente llamamos Bellas Artes. Se trata de Artes liberales, un concepto medieval, heredado de la antigüedad clásica, que hace referencia a las artes (asignaturas o profesiones) cultivadas por personas libres, por oposición a las artes serviles (oficios viles y mecánicos) propias de los siervos o esclavos. Para ser breve y con términos actuales, las artes era un modo de organizar las asignaturas (Trívium et Quadrivium) de modo que, lo que ahora llamamos Letras (elocuencia) se correspondía más o menos con el Trívium (En latín, Tres vías) que incluía:  gramática, dialéctica y retórica. De otra parte, lo que ahora llamaríamos Ciencias (área de las matemáticas) era el Quadrivium (cuatro vías) incluía:  aritmética, geometría, astronomía y música. Para otras disciplinas (ver Tabla 1.). No todas la Universidades que enseñaban Artes, lo hacían al completo, con las siete materias. Cuanto más prestigiosa la Universidad, más materias impartía.

Otras materias no pertenecían al ámbito Universitarios, generalmente por motivos religiosos. La Astrología tuvo sus problemas y todo lo que pudiera estar en relación con saber oculto.

Quinientos años después ¿Quién no querría tener una formación como la que se impartía en Alcázar o cualquier otra Universidad de su tiempo? Una formación humanista mucho más completa, aunque menos empírica que la actual.

(TABLA 1, También en pdf más abajo)

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