Más feliz

Reflexiones extraídas de Ser más feliz

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Unos consejos para la serenidad y el buen humor:

Solo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver el problema de mi vida, de una vez. Tendré el máximo cuidado con quienes me rodean: seré cortes en mis maneras, no criticare a nadie y no pretenderé imponerme ni mejorar a otros sino a mí mismo.

Solo por hoy estaré contento con la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en éste. Me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos.

Solo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a leer un buen libro, tan necesario para la vida del espíritu como el comer para la vida del cuerpo. Llevare a cabo una buena acción y no se lo diré a nadie. Me esforzaré, por lo menos, en hacer una cosa que a mí no me apetezca pero que haga feliz a alguien.

Solo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré perfectamente, pero estaré a la defensiva de dos calamidades: la prisa y la indecisión. Creeré firmemente, aunque los hechos me demuestren lo contrario, que Dios se ocupa de mí como si nada más existiera en el mundo. Rechazaré los temores y el pesimismo. De forma especial no tendré miedo de disfrutar de lo bello y de creer en la bondad.

Para la felicidad: Poseer el don de la fe y saber amar a Dios y a los demás. Tener salud. Si uno llega a enfermar –la enfermedad o el dolor es el vecino más cercano y cualquier día puede llamar a nuestra puerta- ser persona de vida espiritual profunda e intensa. Estar agarrado a Cristo. El da sentido a la vida, a la enfermedad y a la muerte. Gozar de la paz interior. Esperar en la Palabra y poder de Dios antes que en las palabras y poderes de las personas.

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