El Ayuntamiento de Alcázar intensifica el control de palomas, pero advierte: «Es un trabajo de todos»

¿Por qué hay tantas palomas? El Ayuntamiento señala al cobijo, el alimento y el agua como claves del problema

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El Ayuntamiento de Alcázar de San Juan mantiene durante todo el año diferentes medidas para controlar la población de palomas en el casco urbano, desde capturas mediante jaulas y barreras físicas en edificios municipales hasta vuelos disuasorios con halcones. Sin embargo, el concejal de Medio Ambiente, Pedro Noblejas, advierte de que el problema no puede resolverse únicamente desde la administración y reclama la colaboración de propietarios y comunidades de vecinos para impedir que las aves encuentren lugares donde anidar, además de reducir en lo posible su acceso a alimento y agua.

Noblejas ha explicado a El Semanal de La Mancha las actuaciones que se están desarrollando en la ciudad ante esta problemática. El concejal reconoce que existen puntos concretos de Alcázar donde la concentración de estas aves genera importantes molestias, aunque señala que para buscar soluciones primero hay que entender las razones por las que las palomas encuentran en las ciudades un hábitat especialmente favorable.

«Tienen cobijo, alimento y agua», resume Noblejas. Los edificios les proporcionan lugares protegidos para anidar, con temperaturas más favorables durante el invierno y sombra en verano, mientras que dentro del casco urbano prácticamente carecen de depredadores. A ello se suma la disponibilidad de alimento, tanto por restos que encuentran en las calles como por la cercanía de los campos de cereal que rodean Alcázar, además del acceso al agua de piscinas y fuentes.

Cuando coinciden estos tres elementos, las condiciones para su reproducción son especialmente favorables.

Evitar que aniden, la principal medida

Para Noblejas, la actuación más eficaz a medio y largo plazo pasa por impedir que las palomas puedan establecer sus nidos en los edificios. «Las barreras físicas son el elemento primordial», asegura.

Redes, mallas, pinchos y el cerramiento de huecos son algunas de las soluciones que pueden evitar que cornisas, tejados, patios interiores y otros elementos arquitectónicos terminen convirtiéndose en lugares de reproducción.

El concejal pone como ejemplo las placas solares instaladas sobre numerosos tejados. Si en el momento de colocarlas no se instalan elementos que impidan el acceso de las aves al espacio existente bajo los paneles, ese hueco puede convertirse rápidamente en un lugar idóneo para anidar. Solucionarlo desde el principio resulta, además, mucho más sencillo y económico que hacerlo posteriormente cuando el problema ya existe.

Noblejas considera por ello importante que tanto las nuevas construcciones como las rehabilitaciones tengan en cuenta este aspecto y eviten diseños o espacios que puedan facilitar la nidificación.

La elevada capacidad reproductiva de estas aves agrava el problema. Según explica, las palomas pueden encadenar sucesivas puestas, de manera que impedir la reproducción resulta fundamental para reducir progresivamente su presencia.

El derribo de casas antiguas desplaza las colonias

Existe además una circunstancia que, según el responsable municipal de Medio Ambiente, está influyendo especialmente en algunas zonas de Alcázar: la demolición y rehabilitación de viviendas antiguas.

Muchas casas deshabitadas o deterioradas, algunas incluso con cubiertas parcialmente hundidas, se han convertido durante años en auténticos palomares. Cuando estos inmuebles son derribados para levantar nuevas viviendas, las aves no desaparecen, sino que buscan refugio en edificios próximos.

Esto provoca que vecinos que anteriormente no tenían problemas comiencen a sufrirlos y puede generar la percepción de que el número total de palomas ha aumentado cuando, en determinados casos, lo que se ha producido es un desplazamiento de la colonia.

El propio Noblejas asegura haber vivido esta situación en su comunidad de vecinos después del derribo de una vivienda antigua próxima. Las palomas comenzaron a instalarse en el edificio y llegaron a dificultar incluso el uso de los tendederos. La comunidad decidió finalmente colocar una red en la parte superior para impedir la nidificación y el problema se redujo considerablemente.

Capturas, redes y vuelos con halcones

En cuanto a las actuaciones municipales, Noblejas señala que Alcázar utiliza medidas similares a las aplicadas en otros municipios españoles para controlar las poblaciones urbanas de palomas.

Una empresa especializada realiza capturas mediante jaulas instaladas en puntos adecuados, principalmente azoteas que permiten trabajar con seguridad. Los animales capturados son posteriormente gestionados por la empresa adjudicataria bajo el correspondiente control veterinario.

El Ayuntamiento realiza también vuelos disuasorios con halcones para ahuyentar a las palomas y utiliza barreras físicas en edificios de titularidad municipal. Actualmente existen redes en diferentes instalaciones y están previstas nuevas actuaciones en los colegios Alces y Picasso, coordinadas con sus equipos directivos, donde se estudiará la colocación de pinchos u otros sistemas.

Las medidas se desarrollan durante todo el año, ya que las palomas están plenamente adaptadas a los entornos urbanos. Noblejas señala que tradicionalmente primavera y otoño presentan condiciones especialmente favorables para su reproducción, mientras que el verano dificulta el acceso al agua y el invierno suponía mayores problemas por las heladas. La reducción de los episodios de frío intenso ha hecho, según apunta, que encuentren condiciones favorables durante una parte cada vez mayor del año.

21 avisos de vecinos en el primer semestre

Además de las actuaciones generales, el Ayuntamiento dispone de un servicio de atención a los avisos relacionados con las palomas. Durante el primer semestre de este año se han recibido 21 comunicaciones de vecinos por diferentes problemas.

Según Noblejas, cuando se recibe uno de estos avisos, la empresa especializada puede desplazarse hasta el lugar, analizar la situación y plantear posibles soluciones. Si existe alguna actuación que corresponda al Ayuntamiento, se lleva a cabo; si el origen está en una propiedad privada, se asesora a sus responsables sobre las medidas que pueden adoptar.

El concejal insiste en diferenciar las responsabilidades municipales de las particulares. El Ayuntamiento interviene directamente en sus propios edificios y puede instalar jaulas de captura, incluso en determinados inmuebles privados cuando existe autorización y las condiciones lo permiten, pero no puede asumir con fondos públicos actuaciones de mantenimiento o la instalación de redes en propiedades particulares.

De hecho, Noblejas relata que en una revisión realizada tiempo atrás sobre nueve avisos vecinales, únicamente en uno se detectó una posible responsabilidad municipal. En buena parte del resto, los problemas estaban relacionados con deficiencias de mantenimiento, huecos que permitían la entrada de las aves o elementos privados que facilitaban el acceso al agua.

Zonas donde coinciden agua, alimento y refugio

La presencia de palomas no es uniforme en toda la ciudad. Existen áreas donde la concentración es mucho mayor precisamente porque coinciden los factores necesarios para su supervivencia.

El concejal pone como ejemplo determinados puntos del entorno de General Azcárraga y otras calles próximas, donde existen viviendas antiguas que sirven de refugio, además de la cercanía de zonas cerealistas hacia el norte de Alcázar, que proporcionan alimento, y diferentes puntos donde las aves pueden encontrar agua.

La solución, por tanto, no pasa únicamente por retirar ejemplares. Si se realizan capturas pero continúan existiendo lugares adecuados para anidar y abundante disponibilidad de comida y agua, otras palomas terminarán ocupando esos espacios.

Por este motivo, el concejal pide también que no se alimente a las palomas y recomienda evitar recipientes con agua u otras prácticas que favorezcan su concentración.

«Es un trabajo de todos»

El responsable de Medio Ambiente reconoce que se trata de un problema complejo y que en determinados barrios resulta especialmente difícil encontrar una solución rápida. Por ello considera imprescindible combinar las actuaciones municipales con medidas preventivas por parte de propietarios y comunidades.

Mantener los inmuebles en buenas condiciones, cerrar huecos, proteger placas solares y otros espacios susceptibles de convertirse en nidos, instalar redes o sistemas disuasorios cuando sea necesario y evitar proporcionar alimento y agua son algunas de las recomendaciones.

«Es un trabajo de todos», resume Noblejas.

El Ayuntamiento, asegura, continuará con las capturas, los vuelos disuasorios, las actuaciones en edificios públicos y la atención individualizada de los avisos, pero el concejal insiste en que controlar la población de palomas requiere actuar precisamente sobre aquello que las ciudades les ofrecen con tanta facilidad: refugio para reproducirse, comida y agua.

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