La Casa Cueva descubierta debajo del mirador de la Sierra de los Molinos de Campo de Criptana se encuentra ya en la fase final de intervención y se abrirá al público a lo largo de este verano, tal como ha informado el alcalde del municipio, Santiago Lázaro, quien ha visitado este jueves los trabajos que se están llevando a cabo junto a la viceconsejera de Cultura y Deportes, Carmen Teresa Olmedo, cuya administración ha aportado al proyecto un total de 134.000 euros, también con fondos europeos, “de los 80 o 90.000 iniciales que se habían presupuestado”.
Este proyecto, según se ha explicado, está en la fase final de intervención, una casa cueva que está justamente debajo del mirador y que surgió cuando se estableció el Plan de Sostenibilidad Turística y su obra principal de accesibilidad en el entorno de los molinos. Fue entonces, según Lázaro, cuando se planteó una intervención que suponía una mejora de la accesibilidad y también la construcción de un mirador en una zona, una parcela municipal, que permitiría divisar gran parte del patrimonio criptanense, y fue precisamente en la demolición de la vivienda que se encontraba en este lugar cuando apareció un conjunto de cuevas tapiadas.
Con esta intervención, gracias a la Viceconsejería y con fondos europeos, se ha buscado recuperar una casa cueva tradicional, darle una gran visibilidad, una intervención muy cuidada, gracias también a TRAGSA y a la intervención arqueológica de Miguel Ángel Hervás, para musealizarla y que permita que cualquier visitante, a cualquier hora del día que disfrute del paseo por la Sierra de los Molinos, pueda observar desde la parte superior del mirador esta casa cueva, también desde la parte de abajo de la calle Rocinante o desde las mismas escaleras, un recurso que se une al patrimonio de Campo de Criptana, una pieza más en la estrategia turística del municipio.
La viceconsejera de Cultura ha puesto en valor el trabajo que se está realizando en esta Casa Cueva, destacando que “es un ejemplo maravilloso de cómo se vivía en aquellos años”, añadiendo que lo que en un principio iba a ser una inversión de unos 80 o 90.000 euros, al final han ido saliendo diferentes cuestiones y ha supuesto una inversión total de 134.000 euros, que provienen todavía de los fondos que vinieron a consecuencia del COVID.
Olmedo ha informado que el trabajo que se ha realizado, ha sido principalmente el de consolidación y conservación, que se ha hecho gracias a la cal, que está cohesionando la estructura. También se ha trabajado en la consolidación del suelo de la cueva, y luego, en la cuadra y en el patio, para que se pueda hacer visitable.
Para la viceconsejera, un elemento importante con esta Casa Cueva es que se está aportando un elemento patrimonial más a la Sierra de los Molinos, que fue declarada sitio histórico en el año 2002, y que aporta un elemento más que habla de la historia, "no solamente de Campo de Criptana, sino de muchos pueblos de Castilla-La Mancha".
Igualmente, ha recordado que desde la Junta de Comunidades se está trabajando de una manera muy intensa en la mejora de la accesibilidad y el sostenimiento de los diferentes parques arqueológicos, con una inversión de 8 millones, es decir, "un compromiso claro de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte, pero también, en general, del Gobierno regional, para seguir aportando elementos patrimoniales, mejorándolos para que Castilla-La Mancha siga manteniéndose en ese tercer puesto en el destino interior".
Casas cueva
Según ha explicado el alcalde criptanense, el descubrimiento de la Casa Cueva viene a demostrar que el barrio del Albaicín es un barrio de cuevas, donde están inventariadas más de 400 y muchas que no se conocen. En este caso concreto, se estima que estas cuevas estuvieron habitadas hasta hace 50 o 60 años aproximadamente.
Hay que recordar que este descubrimiento obligó a modificar la redacción de la construcción del mirador, para sacarlo hacia adelante, y habilitar el patio que permite, hoy en día, poder disfrutar de una imagen tradicional de cueva, que, en esta zona del barrio, fue poblada, aproximadamente, desde mediados del siglo XIX, acompañando al crecimiento económico de Criptana, con la llegada del ferrocarril, fundamentalmente, y la expansión demográfica, y que demuestra un tipo de vivienda en la cual se horada la roca y existen varias dependencias, desde una cocina o las cuadras, "una vivienda muy humilde, pero que, desde luego, fue la que, de alguna manera, permitió el desarrollo del campo de Criptana", ha señalado el alcalde.
Con el paso del tiempo, lo que se hizo en estas cuevas, precisamente, fue renegar de ellas, construir la parte delantera, como muchas de las viviendas del barrio del Albaicín, y olvidar, de alguna manera, ese pasado.