Según la OMS, cerca del diez por ciento de la población mundial padece algún problema de salud mental en la actualidad, y será la primera causa de discapacidad en 2030. Por eso hoy, más que nunca, debemos exponer esta realidad y hablar de sus trastornos como lo que son: problemas de salud.
Las Jornadas “Descubre la salud mental”, organizadas por la Asociación Luz de la Mancha, Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral (CRPSL) y Ayuntamiento de Alcázar de San Juan celebrada la pasada semana, junto a todas las actividades programadas durante el mes de octubre bajo el lema "Dale me gusta a la salud mental, por el derecho a crecer en bienestar", dedicado a la infancia y la adolescencia, es un ejemplo de compromiso, actitud y preocupación por uno de los temas más importantes que hay que atender en la actualidad. Mi felicitación por su bien hacer.
No es fácil hablar, escribir y pensar sobre el suicidio. Es un tema casi tabú, suceda donde suceda. Según palabras de Dan Neville TD, Presidente de la Asociación Irlandesa del Suicidio (2010), “cualquier persona puede morir de suicidio y tendremos que aceptarlo como una realidad que forma parte de nuestra existencia”. Hoy viajaremos a una realidad tan cruda como presente e intentaré hacerlo con la sensibilidad, respeto y empatía que este tema merece.
La conmemoración el pasado 10 de septiembre del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, organizado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), constituye una invitación para reflexionar sobre esta causa de muerte evitable.
El informe del Observatorio del Suicidio en España de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio refleja números aterradores: en el año 2020, último registro publicado por el Instituto Nacional de Estadística, ascendió a 3.941 (lo que convierte en el año con mayor número de suicidios registrados en nuestro país desde 1906). Una tragedia que tiene lugar en todas las regiones y en las diversas franjas de edad. En Castilla La Mancha 180 personas lo consumaron en el año 2020. El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años. Según la OMS, en los últimos años los datos constatan un aumento de un 60 por ciento. De ahí que se considere como un problema de salud pública mundial.
El suicidio, se estigmatiza y silencia, sin razón suficiente y existen limitaciones para abordar el tema, ya que el instinto más fuerte de los seres humanos es el de supervivencia. Hay necesidad de sacarlo del armario. Hablar y desafiar el estigma de la salud mental es ciertamente valiente. Y hacerlo puede ayudar a salvar las vidas de otros hombres y mujeres que sufren en un silencio agonizante y solitario.
Se trata de un fenómeno complejo que ha atraído la atención a lo largo de los tiempos de la humanidad. Desde la antigüedad, la historia lo ha abordado de manera general. En las civilizaciones mesopotámica, egipcia, griega y romana, ya se consideraba como producto de un estado de ánimo melancólico. En la Grecia clásica, Platón en su Fedón, 63c, se refiere en un diálogo mantenido con Sócrates. En el Nuevo Testamento, existen citas referidas a Judas Iscariote. Marx, en su artículo “Acerca del suicidio" o "Sobre el suicidio" (1846), relaciona la idea del suicidio, con los diversos aspectos contradictorios de la vida. Para Camus (1942), en su obra “El Mito de Sísifo”, la reflexión sobre el suicidio le proporciona una ocasión para hacerse una pregunta: ¿existe una lógica en la muerte?, y a continuación afirma que “el suicidio es un problema filosófico verdaderamente serio”. El filósofo nos dice que el ser humano tiene una tendencia irreparable a buscarle un sentido a las cosas: "Es fácil siempre ser lógico. Pero es imposible ser lógico hasta el fin”.
Nos encontramos ante un problema estigmatizado y silenciado tanto por los individuos afectados como por la sociedad, así como, por las instituciones y medios de comunicación, establecido, tal vez, por el miedo a la imitación, la vergüenza o las tensiones familiares. Oscar Wilde en la década de 1890 en su única novela, El retrato de Dorian Gray, puso en boca de la protagonista la famosa frase “Si no se hablara nunca de una cosa, sería como si no hubiese sucedido”. Sin embargo, existen personas que se siguen suicidando a nuestro alrededor y no se habla, o se hace en poca medida, ni se hace nada sobre ello. Con la publicación de la tragedia "Romeo y Julieta" de William Shakespeare (1597), numerosos adolescentes, se identificaron con alguno de los personajes y terminaron, a manera de imitación, con el suicidio. Este fenómeno es conocido en la psicología como “efecto de identificación”. En 1.843, el epidemiólogo inglés, William Farr, consideró que "la mejor evidencia de una conducta suicida es dada por el efecto imitativo”. D. P. Phillips en 1974, acuño el término “Efecto Werther” para describir el fenómeno de la sugestión en la conducta suicida.
Otras líneas de investigación sugieren que un adecuado tratamiento de la información podría tener un efecto preventivo. Es lo que se denomina Efecto Papageno, nombre tomado de un personaje enfermo de la ópera de Mozart “La flauta mágica “. Se denomina aquel fenómeno mediante el cual la exposición a modelos de conducta y a ejemplos de personas que inicialmente han pretendido quitarse la vida pero que finalmente han renunciado a dicha idea y superado las crisis, la angustia o las dificultades que se los provocaron genere en el espectador un efecto preventivo del suicidio.
A veces, tratar este tema, pasa factura y mueve cimientos, descoloca y nos sitúa en un plano en el que no estamos seguros de querer estar, porque hay realidades que escuecen demasiado como para callarlas, que necesitan volar y expandirse, estar quietos no sirve, ponernos la venda tampoco y aunque duela, me he visto casi en la obligación de tocar aquello que no precisamente calma el alma.
¿Se han imaginado alguna vez, cómo se sentirían si algunos de sus familiares o conocidos hubieran realizado el acto de intento de suicidio y en el peor de los casos el acto se hubiera consumado? A lo largo de la vida, nos enfrentamos a multitud de problemas y buscamos salidas a las dificultades con las herramientas que hemos aprendido. Sin embargo, en ocasiones la carga emocional de lo que vivimos, es mayor que los recursos con los que contamos, entrando en una espiral de dolor difícil de contrarrestar.
No obstante, el suicidio se puede prevenir adoptando medidas eficaces. Hacer un llamamiento para afirmar que existe ayuda y que la vida “vivirla” merece la pena por lo que se puede prevenir adoptando medidas eficaces. En la actualidad, los medios de comunicación constituyen una de las herramientas persuasivas que influyen, de alguna manera, en las actitudes y formas de pensar de los individuos. Es por ello, por lo que su uso puede resultar muy útil con la difusión apropiada de información y la realización de estrategias adecuadas de sensibilización en las campañas de comunicación, pudieran ser herramientas esenciales para el éxito de los programas de prevención.
Consideremos necesario utilizar todos los recursos a nuestro alcance, entre los que se encuentran, la Inteligencia Artificial y las herramientas de la Neurocomunicación, a través del desarrollo de contenidos pertinentes en las redes sociales, para la elaboración de los mensajes que nos ayuden a paliar de alguna manera, los resultados fatales que hasta ahora se están obteniendo. Para que una campaña de comunicación sea efectiva es necesario actuar sobre dos vías de acceso: la consciente y la metaconsciente. En este sentido, dirigir los mensajes directamente hacia los sistemas de recompensa del cerebro (placer y emociones) es sinónimo de éxito.
Hemos, pues, tomar conciencia sobre el tema y asumirlo como un problema de salud pública que hay que afrontar de manera que permita articular todos los mecanismos y recursos que sean necesarios para promover el bienestar físico y mental de las personas afectadas.
La reanudación con urgencia de las obras de la residencia que Luz de la Mancha viene revindicando, que se encuentra abandonada, sería un magnífico ejemplo de actuación de nuestras autoridades. Apoyamos las palabras pronunciadas por su secretario D. Joaquín Arias, con motivo de la celebración del día 10 de octubre declarado “Día de la Salud Mental”, en las que, entre otras, nos transmite la idea de que además de informar, divulgar y sensibilizar; también hay que reivindicar y exigir a los poderes públicos los recursos necesarios para garantizar una vida digna a las personas con enfermedad mental, gobierne quien gobierne".
La Constitución Española en su CAPÍTULO II. Derechos y libertades. Artículo 14. Igualdad ante la ley se refiere a “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Y en su Artículo 43. Protección a la salud. Se reconoce el derecho a la protección de la salud. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto.
“Cambiar el mundo, amigo Sancho, que no es locura ni utopía… ¡sino Justicia!