No corren buenos vientos para la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, S. A. Con las nuevas tecnologías nuestros buzones se han quedado obsoletos, y a cambio se multiplicó por mil el envío de paquetes por los nuevos hábitos de compra “on line”. Quejas por retrasos en la entrega y quejas, también, de las plantillas desbordadas. Resultados financieros desastrosos (casi 78 millones de euros de pérdidas en 2021); mucha gente piensa que si no fuera estatal ya habría quebrado.
Nada que ver con los carteros de antaño, que removían Roma con Santiago hasta entregar la carta aun con las señas incompletas o equivocadas.
Monjillón: El monje más antiguo y más orondo del convento.
Yerramienta: Cuando el martillazo en vez de en el sitio te lo das en el dedo que estaba allí para echar una mano.
Supongo que todos los hombres atravesamos a lo largo de la vida una o varias etapas de ese amor exaltado que enajena y obliga a comportamientos poco lógicos.
Los matices en la música fueron introducidos en el s. XVI por Andrea Gabrieli
(¿en su Sonata “Piano e Forte”?).
Mascachuches: Estado de la Unión cuyos habitantes sí son capaces de mascar chicle y caminar al mismo tiempo con toda naturalidad.
Votante: Ciudadano que vota lo que quiere.
Votonto; Ciudadano que vota lo que quiere el jefe.
Aguacráter: Chorro de agua subterránea que sale a la superficie por la presión sobre un terreno impermeable.
Guardaña: La mujer del guarda.
Chorrupción: Corrupción a chorros como se da en algunos países; como se da aquí mismo.
Si bien se mira, todas las letras son bocales porque, a ver: ¿por dónde nos salen las palabras que forman?
Madrugal: Levantarse temprano para decirle requiebros al amanecer (o entre dos luces) a nuestra musa de carne y hueso.
Ciencicientos: Conjunto de cien cosas de color ceniza, o sea grises como los cerebros de algunos padres de la patria a los que se les ocurren esas cosas.
Ciberculosis: Se padece cuando nos duele el trasero por estar horas y horas frente al ordenador peleándonos con la cibernética.
El órgano fue incorporado a la liturgia de las iglesias por los benedictinos de Inglaterra en el s. XII. El último país europeo en incorporarlo fue Italia, un siglo más tarde.