Las banderas del juzgado de Alcázar: homenaje textil a la batalla de Lepanto

1000181029
1
photo_camera 1

En plena calle Mediodía, las banderas de España y Castilla-La Mancha que ondean —o más bien, cuelgan como náufragas rendidas— en la fachada del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Alcázar de San Juan, han dejado de ser símbolo institucional para convertirse en patrimonio textil de guerra.

La enseña nacional presenta desgarrones dignos de una zarzuela del siglo XIX y tonos más propios de un mantel olvidado en una barbacoa. Por su parte, la bandera autonómica parece haber sobrevivido a una estampida de molinos de viento. Ambas compiten en deshilachados y suciedad con cierta dignidad, como si estuvieran inmersas en una carrera por ver cuál termina antes convertida en trapo para limpiar escobas judiciales.

No faltan quienes se preguntan si este estado ruinoso es fruto de una estrategia artística, una performance municipal que refleja el deterioro de la Justicia en tiempos modernos. "Es un alegato visual", comentaba un vecino entre carcajadas. "Simboliza lo que siente uno cuando va a declarar: derrotado, polvoriento y al borde del colapso".

Mientras se destinan millones a reformar avenidas, museos y conventos, estas dos banderas llevan años resistiendo.

Ni siquiera la sombra de una inminente denuncia por maltrato simbólico a los emblemas oficiales ha logrado que se tome cartas (o tijeras) en el asunto. Quizá se espere a que el viento acabe la faena y facilite su retirada sin necesidad de escalera.

En cualquier caso, los ciudadanos ya tienen claro que hay que mirar hacia arriba cuando se pasa por delante del juzgado, no solo para implorar justicia, sino para comprobar si las banderas siguen ahí… o si, por fin, descansan en paz en algún contenedor de residuos textiles.

1000181026
Más en Opinión