Malditos maltratadores

Por Antonio Leal Jiménez

25 de noviembre. Un día en el que toca rememorar. Las últimas estimaciones mundiales nos indican que 1 de cada 3 mujeres se ven afectadas por algún tipo de violencia de género y cada 11 minutos una mujer o niña muere asesinada por un familiar. Según las últimas estadísticas disponibles, en España se han producido 1.166 víctimas mortales por Violencia de Género desde el 1 de enero de 2003 (año en el que se empezaron a registrar las muertes por violencia machista).

Patria, de 36 años; Minerva, de 34; y María Teresa, de 25, hermanas Mirabal y conocidas como “Las Mariposas”, fueron brutalmente asesinadas a golpes la noche del 25 de noviembre de 1960, cuando regresaban de visitar a sus maridos encarcelados, por su lucha contra la dictadura y tiranía más sangrienta de América Latina, ejercida por Rafael Leónidas Trujillo.

Casi cuarenta años más tarde, la ONU reconoció este día como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en honor a su lucha. En la obra titulada, La fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa, el autor reconstruye a la perfección el plan de la resistencia para matar al tirano Trujillo, amo y señor de horca y cuchillo, que gobernó en la República Dominicana durante treinta años, terminando su poder omnímodo acribillado a tiros.

La violencia de género ha formado parte de la vida cotidiana de las mujeres a lo largo del tiempo. Estaba normalizada y silenciada, no siendo reconocida socialmente al considerarse como un asunto de dominio privado. Las mujeres sufren violencia por el mero hecho de serlo y las víctimas pertenecen a cualquier estrato social, nivel educativo, cultural o económico.

Hace años que la sociedad decidió erradicar la violencia contra la mujer. Sin embargo, este grave atentado contra la dignidad de las mujeres aún permanece presente también entre las personas más jóvenes. Resulta imprescindible que los jóvenes, en la actualidad, conozcan e identifiquen la violencia de género, reconociendo y rechazando las primeras señales de maltrato y las actitudes y estereotipos que la promuevan, todo ello desde el convencimiento de que la igualdad entre mujeres y hombres y el respeto por la dignidad del otro son imprescindibles y útiles para su convivencia pacífica en sociedad.

Alrededor de esta conmemoración se concentran conferencias, talleres de autoestima, reportajes, sesiones cinematográficas y campañas de publicidad sobre distintas formas de prevención y sensibilización para eliminar estos violentos hechos. Sin embargo, cuando finalizan las celebraciones, el tiempo va pasando y pronto todo parece quedar en el olvido.

Durante los últimos 15 años se han utilizado mensajes a manera de eslóganes tales como: “A la primera señal de malos tratos, llama 016. No esperes a que la violencia de género deje señal”; “Ante el maltratador tolerancia cero”; “Ante el maltrato todas y todos a una”; “Saca tarjeta roja al maltratador”; “No te saltes las señales, elige vivir”; “Violencia de género, hay salida”; “Si la maltratas a ella, me maltratas a mí”; "No quiero sentirme valiente cuando salgo a la calle, quiero sentirme libre"; "La violencia machista la paramos unidas"; “Si tu chico te da miedo, cuéntalo”; “Sí hay salida a la violencia de género. ÚNETE”; “Cuando maltratas a una mujer, dejas de ser un hombre”; “No se te ocurra ponerme la mano encima, JAMÁS”; Querernos Vivas. Querernos Libres"; “El hombre blandengue”; “Soy real, soy auténtica. Míranos libre de estereotipos”. Por nuestra parte, las consideramos necesarias y nos sentimos obligados a reflexionar sobre la eficacia de las campañas de estas acciones que durante años se vienen realizando y que, sin embargo, parece que no logran evitar, en gran parte, una violencia intolerable a pesar de los millones de euros que cada año se destinan a tal fin.

Que alguien se pare a pensar sobre la eficacia de dichos mensajes. Cuando no hemos terminado de aprender alguno de ellos, ya se cambia y se difunde otro. Resulta, pues, difícil que las campañas cumplan con sus objetivos. Parece que los análisis de los procesos psicosociales que intervienen en el cambio de comportamiento no son del todo tenidos en cuenta; tampoco criterios de segmentación y lo que aún resulta más complejo es, que cada comunidad autonómica e incluso cada ayuntamiento, publicitan distintos mensajes. En todo caso, no parece que una persona que esté siendo víctima de violencia de género, emocionalmente, se encuentre en condiciones para reaccionar ante los mensajes de los anuncios.

Ni las formas publicitarias aplicadas hoy, ni el cómo se utiliza la disciplina del Marketing Social contribuyen a solucionar parte del problema. Se necesitan nuevas herramientas, nuevos foros de discusión que aporten soluciones eficientes y relevantes. Necesitamos métodos, formas, soluciones distintas y no sólo frases para acabar con esta lacra y hacerlo durante todo el año.

Este grave atentado contra la dignidad de la mujer, incompatible con los valores de nuestro ordenamiento jurídico, permanece latente en la sociedad. Es cierto que las políticas de género para la promoción de la igualdad y la sensibilización ante esta lacra social y el aumento de medidas legislativas y judiciales son un hecho. Sin embargo, no podemos obviar, por una parte, la prevalencia y sostenimiento en el tiempo de las muertes causadas y, por otra, la existencia de un concepto distorsionado o incompleto de este fenómeno entre la población en general y, de forma muy preocupante y tangible, entre las nuevas generaciones.

Consideramos importante instruir en valores de igualdad y no discriminación, fomentar una educación que permita superar roles y estereotipos, construir los mitos del amor romántico u otorgar herramientas socio afectivas a las adolescentes para identificar una situación de maltrato y combatirla. Detectar, actuar y prevenir es una manera eficaz de erradicarla.

El Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, muy sensible en temas de índole social y un ejemplo de actuación, dispone de un Centro de Urgencias para mujeres víctimas de violencia de género, donde la abogada  Mª Isabel Fernández, que coordina el centro y el Área Jurídica; Mª José Miranda, psicóloga que desempeña las tareas de Área Psicológica; Rosario Rebato, economista encargada del Área Laboral y Empresarial, y Ana Isabel Ruiz, dinamizadora de Igualdad, acoge a mujeres maltratadas por sus parejas o ex-parejas y a los hijos de éstas con un teléfono de urgencias 900 100 114 o al 016. Según manifiesta Doña Rosa Melchor, Alcaldesa de la Ciudad, “La realidad es que en Alcázar trabajamos durante todo el año para atender a las mujeres en todos los ámbitos y circunstancias".

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