Poeta, Alcazareño del alma, Poeta…

Antonio Leal Jiménez

El 24 de enero de 2021, hace un año, fallecía el, poeta y amigo Santiago Ramos Plaza. Nacido y criado entre los árboles del Pretil, junto a la Iglesia de la Trinidad, Santiago fue un alcazareño inquieto, de personalidad emprendedora, lleno de energía, fuerza y vitalidad. Una persona virtuosa, a la que siempre le ha gustado compartir los conocimientos y experiencias que ha ido adquiriendo a lo largo de su vida. Un hombre que intentó siempre ayudar a los demás, que solía transmitir paz y sencillez, utilizando para ello un vocabulario lleno de matices y palabras afectivas e ingeniosas. 

Un poeta del que, como dice Justo López Carreño, se sentirían orgulloso Juan Ramón Jiménez o Rubén Darío, por su fiel tributo a una manera de ser y sentir. Un alcazareño enamorado de su pueblo, de sus gentes y tradiciones; un poeta que, tal y como él mismo explicaba, «se acerca muchas veces al papel atraído por la necesidad oscura de decir algo, sin saber exactamente qué».  Un hombre de extraordinaria bondad y gran generosidad, cuyos versos se comprenden y penetran rápidamente en el alma sin necesidad de hacer maniobras intelectuales. “El poema no sólo hay que leerlo - afirmaba - hay que decirlo para disfrutar de su sonoridad y ritmo”

En muchas ocasiones, no somos capaces de establecer la relación entre una obra literaria y su propio entorno, ya que pensamos que  las creaciones poéticas pertenecen a un mundo remoto en el tiempo y en el espacio. Por ello, el “Encuentro en la Castelar” que mantuvimos durante la última semana del mes de diciembre de 2018, lo hicimos recorriendo pausadamente varias de las calles de Alcázar de San Juan, en una doble sesión de mañana y tarde. En ésta ocasión, Santiago, nos expresó la emoción que percibía en su recorrer por ellas, al ir recitando su sentir poético, usando las palabras y las rimas como él sabía, con nuevas formas de expresión, aunando perfectamente la innovación y la tradición literaria. Con la lectura de sus poemas, muchas de las veces, he encontrado parte de lo que buscaba, que en definitiva es, conocer y amar mejor a nuestra ciudad natal.

Todavía siento un auténtico placer el haber estado junto al poeta, ya que sus versos se comprenden y penetran rápidamente en el alma sin necesidad de hacer maniobras intelectuales. Con su extraordinaria bondad, me pidió disculpas por si algo salía mal, recordándome la siguiente anécdota: Neruda recitaba tan mal sus propios poemas que Lorca se los quitaba de las manos y le decía: «trae, trae, que ya recito yo». 

El 24 de enero de 2021, Doña Acacia anunció su jubilación antes del amanecer del nuevo día, cuando sus vecinos los frailes trinitarios cantaban maitines. Era el presagio de lo horas más tarde sucedería.

Como alcazareño ausente, la repetida lectura a sus obras, me traslada a los lugares que tanta influencia han tenido en mi vida. Muchas gracias, Santiago, mi recuerdo más sincero, Santiago. Te siento como un Hijo Predilecto más. 

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