Recordar

Tengo tres hijos, he escrito un pequeño libro y acabo de plantar un árbol. Lo del árbol lo he plantado para no estar pendiente de que otros me den la sombra.

 Siento que apenas me quedan amigos de verdad. No hay sensación de soledad más grande que esa. Que no sobreviva ninguna de tus compañías elegidas es la peor de las tristezas. Me siento flotar como una nube solitaria.

Diógenes era tan pobre que vivía en una tinaja. Siempre iba con una lámpara en la mano. Un día llegó Alejandro Magno y le preguntó qué buscaba. Diógenes le contestó: Busco a un amigo.

En cuanto a la amistad, hace tiempo que estoy aventando para separar la paja del trigo. Queda poco trigo, pronto me veré con la lámpara de Diógenes, pero no tengo miedo a la soledad. La soledad me dejará un espacio para recordar.

Recordar es vivir, tengo días que me levanto siendo agnóstico, pero viendo este mundo tan canalla,  me acuesto ateo. Es muy hermoso tener dudas.

Hay países donde sus practicantes no tienen ni siguen a un dios todopoderoso. Se centran en buscar la paz, la armonía, la tranquilidad y el equilibrio.

Nuestra religión cristiana, habla de la resurrección. Levantarse, alzarse, resurgir, renacer, es decir, de dar nuevo ser o nueva vida. Si todo esto fuese cierto, alguien me puede asegurar que cuando yo muera podré ver y hablar con mi madre. Así despejaré mis dudas.

                                                   

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