Cuando los problemas legales se entremezclan con aspectos técnicos, el papel del perito adquiere un protagonismo que muchos subestiman al principio. Es como un faro en noche cerrada para el juez, porque a veces no basta con la intuición jurídica; hace falta la mirada objetiva y especializada que solo puede ofrecer quien realmente domina la materia. De hecho, en algunos litigios su presencia pasa de ser una recomendación a convertirse, casi por arte de magia, en una obligación si se quiere proteger los derechos de quienes reclaman. En fin, si pretendes que tu declaración gane peso y legitimidad, conviene no perder de vista cuándo es indispensable la intervención pericial.
¿En qué reclamaciones civiles es imprescindible un perito?
Enfrentarse a una reclamación civil puede ser un verdadero laberinto, especialmente cuando la cuestión a debate exige conocimientos que se escapan por completo del día a día del juez. Por ejemplo, supongamos que hay una discusión sobre daños estructurales en un edificio; aquí entra en juego el trabajo del experto técnico, ese profesional que transforma datos incomprensibles en pruebas clarísimas. Sin informes periciales, el recorrido judicial sería como intentar atrapar humo: casi imposible. De hecho, si se trata de reclamaciones motivadas por daños o incumplimientos de contrato, muchas veces el informe del perito es literalmente el único salvavidas.
Así, la responsabilidad civil se convierte en el terreno favorito del perito. Puede que el juez tenga la última palabra, pero el perito, con su dictamen, le susurra al oído la verdad técnica del asunto. El listado de situaciones es extenso, pero entre las más habituales destacan:
- Accidentes de tráfico, donde tantas veces está en juego quién tuvo la culpa y cuáles fueron las consecuencias reales.
- Daños en viviendas, como humedades malditas o esos problemas estructurales que a simple vista nadie había previsto.
- Negligencias médicas, a menudo tan complicadas de demostrar como de abordar en el juzgado.
- Defectos de construcción, ya sea en obras nuevas o en reformas en las que el resultado no cumple lo prometido.
- Incumplimientos de contrato que derivan en pérdidas económicas para una de las partes.
No menos importantes resultan las reclamaciones basadas en tasaciones económicas. En casos de conflictos entre comunidades de propietarios o valoraciones de empresas, de nuevo el perito se convierte en el invitado imprescindible de la fiesta judicial. Por todo esto, encontrarse con situaciones donde acude un gabinete pericial suele ser la rutina más que la excepción.
Daños, valoraciones y defectos de construcción
Conviene agregar que la misión pericial incluye identificar la raíz de los daños, algo así como forenses de lo civil. Algunas veces, la diferencia entre perderlo todo o salvar una indemnización reside precisamente en cómo el experto redacta su dictamen y lo defiende ante el tribunal.
Vicios ocultos en compraventas
Imagina que compras un coche aparentemente perfecto y dos semanas después descubres que el motor está dañado. Aquí el perito es como el detective que destapa la verdad: su informe demuestra que el vicio ya estaba ahí, aunque pasara desapercibido durante la compraventa. Este tipo de diagnóstico puede ser el único argumento de peso cuando se exige cancelar el negocio o pedir una mejora. Sin pruebas periciales, acusar es tan arriesgado como apostar sin cartas.
¿Quién designa al perito en un juicio civil?
La selección del perito no depende solo de la buena voluntad entre partes. A menudo, uno puede ser elegido por uno de los litigantes, pero cuando la desconfianza asoma, el propio tribunal puede poner orden nombrando él mismo al perito judicial que proviene de listas oficiales. Es decir, ni el azar ni las preferencias personales deciden quién dictamina, sino el criterio supervisado de la sala.
¿Cómo ayuda un perito en los conflictos con aseguradoras?
Los seguros, tan presentes en la vida cotidiana y a la vez tan complejos cuando llega el momento de reclamar, confían buena parte de sus decisiones en la pericia de estos especialistas. Los peritos, casi como árbitros imparciales, valoran daños y calculan indemnizaciones con ese punto de objetividad que tanto exigen las pólizas. Si tienes un seguro de coche o vivienda, probablemente tu experiencia con peritos sea más frecuente de lo que esperarías.
El procedimiento cuando no estás de acuerdo con la aseguradora
Muchísimas veces el asegurado y la empresa aseguradora discuten sobre cifras o causas. Lo habitual es que cada uno busque su perito. Y claro, cuando los informes son opuestos como el día y la noche, interviene un tercer perito dirimente. Sin un dictamen técnico sólido, la batalla judicial contra la aseguradora se parece a subir una cuesta sin zapatos: con muy pocas posibilidades reales de éxito.
¿Cuándo se necesita un perito en el ámbito laboral y penal?
No es que siempre sea obligatorio en el ámbito laboral, pero si hay dudas sobre la gravedad de una lesión, por ejemplo, el dictamen pericial se convierte en una especie de as bajo la manga. Cuanto más complejo sea el tema técnico o médico, más relevante y necesaria será la intervención del perito.
Reclamaciones por accidentes de trabajo e incapacidad
En casos de accidentes laborales o enfermedades profesionales, nadie mejor que un perito médico para poner negro sobre blanco las causas, la gravedad y la relación con el trabajo. Su informe puede determinar desde la cuantía de una indemnización hasta la posibilidad de acceder a la incapacidad laboral. Sin este respaldo, acreditar el daño y relacionarlo con el empleo sería como buscar aguja en un pajar infinito.
Disputas económicas y despidos
Cuando se pelea por indemnizaciones, salarios o despidos, es normal que los abogados llamen a la puerta de peritos economistas o contables. Estos profesionales destapan la situación financiera real de la empresa y ayudan a aclarar si el despido procede o resulta injusto, aportando cifras desmenuzadas, nada de números misteriosos.
Al final del día, decir que el perito es prescindible sería una temeridad. Cada vez que una disputa supera los saberes del juez, el peritaje es el atajo más seguro hacia una resolución justa. Es dificilísimo ganar sin ese respaldo técnico. Por eso no es de extrañar que los letrados experimentados aconsejen contratar un informe pericial desde el principio: aumenta las opciones de éxito como muy pocas otras pruebas en el proceso.
Quien valora bien sus intereses, verifica antes la fuerza de sus argumentos. Y no hay mejor manera de hacerlo que apoyándose en un dictamen profesional que aporte luz en medio de tanta incertidumbre. Así, confiar en un informe experto suele ser el primer paso realmente efectivo para inclinar la balanza judicial a favor propio.