El Hospital General Universitario de Ciudad Real ha sido el lugar elegido este mediodía de un emotivo acto de homenaje a los médicos fallecidos por la COVID-19, organizado por el Colegio Oficial de Médicos de Ciudad Real, en recuerdo de los siete profesionales que perdieron la vida durante la pandemia en la provincia.
La ceremonia ha tenido como eje central la inauguración de un espacio conmemorativo junto a la puerta de Urgencias, donde se han plantado siete cipreses —uno por cada médico fallecido— como símbolo de vida, memoria y permanencia. Este enclave será completado próximamente con una escultura en reconocimiento a toda la profesión médica.
El presidente del Colegio Oficial de Médicos, Manuel Rayo, ha definido la jornada como “un acto de justicia, de reconocimiento y profundamente emotivo”, recordando a los compañeros que “entregaron lo más preciado que tenemos, que es su propia vida, al servicio de los demás”.
Rayo ha insistido en la importancia de preservar la memoria de lo vivido durante la pandemia. “No pueden olvidarse los aplausos de las ocho de la tarde, el sufrimiento de la población ni las muertes de tantos conciudadanos”, ha señalado, lamentando además que ese reconocimiento social haya derivado en ocasiones en agresiones hacia los profesionales sanitarios. Asimismo, ha subrayado que este homenaje se extiende a todos los sanitarios y servidores públicos que “cayeron en esta batalla”.
El máximo responsable del Colegio ha avanzado que este espacio tendrá continuidad en el tiempo como lugar de recuerdo permanente y ha trasladado un mensaje de apoyo y cercanía a las familias de los fallecidos.
Un monumento para la profesión
Por su parte, el presidente de la Diputación provincial, Miguel Ángel Valverde, ha anunciado que la institución financiará el monumento a la profesión médica proyectado por el Colegio. “La Diputación va a aceptar la petición del Colegio de Médicos y va a ayudar a financiar una escultura que rendirá tributo no solo a quienes perdieron su vida durante la pandemia, sino también a todos los médicos que, cada día, cuidan de nosotros”, ha afirmado.
Valverde ha destacado que ha sido “un honor” participar en este homenaje, poniendo en valor la entrega y generosidad de los profesionales sanitarios en los momentos más duros de la crisis sanitaria. También ha tenido un recuerdo especial para Sara Bravo, la primera médica fallecida por COVID-19 en España, coincidiendo con el aniversario de su muerte.
El acto ha contado con la presencia del alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares; el delegado provincial de Sanidad, Francisco José García; así como familiares, representantes de colectivos sociosanitarios, colegios profesionales y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Uno de los momentos más conmovedores ha sido la lectura individualizada de los nombres de los médicos homenajeados —Sara Bravo López, Jesús Montarroso Martín, Héctor Garrido Vecino, José Manuel Iriarte Osa, Leonardo Dante González Quirós, Ana Figueras Juárez y Samir Assi Mouselli— mientras sus familiares recogían las placas conmemorativas. Además, se les ha entregado una réplica de dichas placas junto a una flor como recuerdo permanente.
La ceremonia ha estado acompañada por interpretaciones musicales y ha culminado con un minuto de silencio y un sentido aplauso colectivo, cerrando un acto cargado de emoción que refuerza el compromiso de mantener viva la memoria de quienes dieron su vida al servicio de los demás.