Más feliz

Reflexiones extraídas de Ser Más Feliz
483ae065-ad34-431c-9114-2b4a371f3c9e

La libertad es la capacidad más grandiosa que tenemos. La mayoría de las personas nos creemos libres cuando podemos decir: “hago lo que quiero”, “no tengo esposas en las manos”, “no me retiene ninguna sujeción”, “puedo satisfacer todos mis impulsos, mis instintos. Nada ni nadie me lo impide”….

Esa es la libertad de lo que tenemos de animal salvaje, no la de persona.

Todos hemos nacido prisioneros. Atados por numerosas cuerdas. Cuerdas que se pueden quitar y romper; más fácilmente cuando somos pequeños; con más dificultades cuando somos mayores; porque los hábitos, los malos hábitos, han ido echando raíces en nosotros.

¿Has visto a Juan? Por cualquier cosa se enfada, pelea, insulta. No es dueño de si, está atado… por la rabia, ira.

La PEREZA, otra cuerda que impide a Pepe rendir en el trabajo, prestar una ayuda a quien la necesita…

El orgullo, la envidia, el deseo de figurar, el querer que prevalezca la propia opinión sobre la de los demás, el EGOISMO, en suma, son cuerdas, ataduras, que nos tiene prisioneros y nos impiden saborear las mieles de la verdadera libertad, la libertad del espíritu y de la verdadera felicidad. La que saboreamos de vez en cuando, en aquellos momentos en que, olvidándonos de nosotros, hacemos algo por los demás. Cuanto más, más feliz.

Estas ataduras son como cuevas. El que en ellas se entretiene, pierde el paso, la ocasión y las ganas de subir hacia arriba, de elevarse por encima de la inmundicia de esta sociedad y conquistar la libertad y felicidad.

Y para romper estas ataduras, lo primero que hemos de hacer es descubrirlas, y para ello la reflexión y soledad de cada día. Y luego… tirar con decisión y fuerza. “De pequeño, tenía la mala costumbre de robar un poco a su mamá cuando le mandaba a comprar algo. Pero con ayuda de un buen libro, ratos de reflexión, unos buenos amigos y de Dios, se quitó esa mala costumbre” Andrés fue un valiente y salió de la prisión.

Por eso, si dices: “No es culpa mía, es mi temperamento. No puedo privarme de ello. Es inútil trabajar. No tengo razón, pero no cederé. No quería hacerlo, pero no pude resistirme. Lo hago, porque si no, me quedo solo. Me supone un esfuerzo; por eso, que lo hagan los demás" ”no eres libre, sino esclavo. Esclavo de ti mismo, de tu egoísmo, cobardía. De tu mediocridad…

Más en Opinión
SPORTING
Opinión

Gracias Sporting

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad